Donar un órgano en vida exige cumplir con estrictos criterios médicos y legales que garantizan la salud del donante y la compatibilidad con el receptor.

De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la donación es un acto voluntario, altruista y confidencial regulado por la Ley General de Salud.

¿Quién puede ser donante de órganos en vida?

Un donante vivo debe ser mayor de edad, gozar de plena salud física y mental, y someterse a evaluaciones médicas para confirmar la compatibilidad del tejido.

Las leyes sanitarias estipulan que el procedimiento no debe poner en riesgo la vida del donante ni causar una incapacidad permanente.

Generalmente, el donante vivo tiene un parentesco consanguíneo (relación de sangre) o un vínculo afectivo cercano con la persona receptora.

¿Qué órganos se pueden donar en vida sin poner en riesgo la salud?

En vida es posible donar un riñón, un segmento del hígado, un lóbulo pulmonar y una sección del páncreas o del intestino.

El cuerpo humano compensa la extracción del riñón restante adaptando su función, mientras que el hígado posee una notable capacidad de regeneración celular.

Asimismo, se pueden donar tejidos regenerables como la médula ósea, la sangre del cordón umbilical y la sangre periférica.

Órganos y tejidos que se pueden donar después de morir

Tras el fallecimiento por paro cardiorrespiratorio o muerte encefálica (cese irreversible de las funciones cerebrales), se pueden donar corazón, pulmones, hígado, riñones, páncreas e intestinos.

En cuanto a tejidos, es posible donar córneas, piel, hueso, válvulas cardíacas, tendones y vasos sanguíneos para mejorar la calidad de vida de múltiples pacientes.

Una sola persona fallecida que se convierta en donante cadavérico puede salvar o beneficiar a más de 80 personas.

Proceso legal y la importancia de hablar con la familia

Para asegurar que se respete tu voluntad de ser donante, es indispensable expresar tu decisión en vida y comunicarla explícitamente a tus familiares.

Aun si cuentas con un documento formal de donante voluntario, los médicos solicitarán la autorización firmada de la familia cercana al momento de fallecer.

Conversar abiertamente sobre este tema elimina tabúes y facilita tomar decisiones generosas durante momentos de duelo.

Decidir convertirse en donante es uno de los actos de amor e empatía más trascendentales que un ser humano puede realizar por los demás. Infórmate, comparte tus deseos con tus seres queridos y ayuda a sembrar esperanza en la vida de quienes esperan una oportunidad para salir adelante.