El número de víctimas mortales por el paso de los remanentes del huracán Rachel por el municipio de Ensenada, en Baja California, aumentó a ocho, entre ellas cuatro menores de edad. Además, otras cuatro personas continúan desaparecidas tras ser arrastradas por las fuertes corrientes de agua derivadas de la crecida de los arroyos.
El comandante de la Segunda Zona Militar, el general Daniel Gallegos, confirmó el saldo en una rueda de prensa recogida por el diario mexicano Zócalo y aseguró que todos los recursos están concentrados en las labores de búsqueda y rescate.
La tragedia ha golpeado con especial crudeza a la familia Burgos, originaria de Hermosillo, capital de Sonora, a la que pertenecen cinco de las víctimas mortales. Por su parte, la gobernadora del estado, Marina del Pilar Ávila, expresó sus condolencias por estas “pérdidas irreparables” y envió un mensaje de aliento a los ciudadanos que han tenido que abandonar sus hogares.
Para hacer frente a los estragos del temporal, las autoridades desplegaron un contingente de 3 mil 560 efectivos de las fuerzas militares y navales, policías estatales y personal de Protección Civil. Además de la pérdida de vidas humanas, el citado medio informó que la Secretaría del Bienestar estatal reportó graves daños estructurales en al menos 370 viviendas de Ensenada y otras 258 en San Quintín, tras las intensas lluvias registradas durante el fin de semana.
Este desastre humano y material se suma al impacto económico que el ciclón dejó en esta importante región agrícola. Los productores locales calculan pérdidas preliminares de unos mil millones de pesos provocadas por la inundación de almacenes, la destrucción de invernaderos, la pérdida total de parcelas cultivadas y la muerte de cientos de cabezas de ganado.





