A casi cinco meses de la demolición del skatepark del Barrio de San Antonio Abad, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, skaters y rollers llevaron a cabo este domingo una protesta pacífica para exigir su reconstrucción –o, por lo menos, que se firme este año el contrato con la firma que lo edificó en 2017–.
“Es un proceso que ya ha demorado mucho teniendo todas las herramientas en la mesa. Estamos a que nada más ellos den el visto bueno, den la firma y podamos volver a tener el skatepark”, dijo a Excélsior Axel Pratz, del colectivo Espacio Sobre Ruedas, que se formó tras la destrucción del parque la madrugada del 7 de mayo.
La protesta incluyó demostraciones de skate y patinaje, además de concursos, y fue organizada por el colectivo que ha participado en las negociaciones para la reconstrucción del parque. Sus representantes aseguran que California Skateparks, la firma estadunidense que lo diseñó originalmente, ya tiene un anteproyecto elaborado incluso sin anticipo.
Este diario constató la existencia de ese anteproyecto. Pero la obra no ha avanzado porque, según el titular de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse), Raúl Basulto Luviano, la firma especializada no cuenta con todos sus permisos.
“Desafortunadamente no cuenta con los papeles en la Ciudad de México, con los que pueda participar para desarrollar una obra pública. Esa es la razón por la cual se ha retrasado el inicio de los trabajos”, dijo el secretario durante una conferencia de prensa el miércoles.
Sobre estas declaraciones, Pratz opinó que el titular de Sobse “sabe perfectamente que California Skatepark ya ha trabajado en cinco proyectos aquí en CDMX en administraciones pasadas. Caray, ya los habían podido contratar en el pasado, ¿qué está pasando ahora?”
“Están como jugando con ese malabar de tipos de contratación. ¡Ya! Esto tenía que haber salido desde hace un mes”, reprochó.
La promesa
La demolición del skatepark que construyó el Instituto de la Juventud de la Ciudad de México (Injuve), en colaboración con Nike, hace nueve años, desató protestas y quejas por parte de la comunidad skater y roller cuando el parque fue reducido a escombros la madrugada del 7 de mayo. Esto, por los trabajos del Jardín Flotante Tlallipan, que corre de las estaciones del Metro San Antonio Abad hasta Chabacano, sobre Tlalpan.
En aquel entonces, el secretario de Obras y Servicios aseguró que siempre fue contemplada la reconstrucción del proyecto y que esta quedaría para este mismo año.
“Estimamos que una obra de un skate, en tres meses, sería el periodo ideal para ejecutarse. Entonces, este año inauguramos el Skate de San Antonio Abad”, prometió a los usuarios del parque.
Este diario buscó al titular, así como a la firma especializada, pero no obtuvo respuesta.
Según Pilar, otra integrante del colectivo Espacios Sobre Ruedas, las protestas pacíficas continuarán hasta que se cumplan las promesas hechas por el gobierno capitalino. No obstante, aseguró que se contempla tomar otras medidas de retrasarse más la reconstrucción del proyecto.
“En caso de que se siga retrasando yo creo que el colectivo buscaría otras instancias, tal vez instancias legales”, aclaró.
5 meses sin un lugar donde rodar
A la protesta pacífica del domingo acudieron decenas de skaters y rollers que, dice, fueron usuarios frecuentes del skatepark de San Antonio Abad. Entre ellos, Daniel, quien recordó el día que regresó al espacio sobre Tlalpan para encontrar solo los escombros de las pistas y rieles.
“De un día para otro ya estaba derrumbado y fue así como espérense, no, qué están haciendo, ¿no? Si estamos usando todavía el parque”, narró.
Según el usuario, estos meses sin el parque han perjudicado a muchos deportistas urbanos.
“Sí nos ha afectado mucho porque era un espacio donde podíamos practicar libremente el deporte para los concursos, para hacer muchas cosas, practicar más que nada para concursos nacionales e internacionales y fue algo muy duro para nosotros porque de un día para otro no nos avisaron ni nada”, lamentó.
Por su parte, Alejandra, instructora de patinaje, aseguró que “muchas personas han dejado de practicar su deporte” porque la demolición del parque implicó tener que desplazarse a otros sitios, y que, por cuestiones de trabajo o escuela, muchas personas quedaron sin tiempo para moverse a otros parques.
“Es más triste para los niños que tomaban clases aquí, la nueva generación que empezaba”, agregó.
Tanto ella como el skater Daniel comentaron que el no contar con un espacio designado para el skate y el patinaje pone en riesgo a los integrantes de la comunidad.
“Si nos quitan todos los espacios vamos a tener que patinar en la calle y patinar en la calle nos agarran, nos arrestan y nos dicen cosas, y no está bien eso”, dijo el joven.




