Digger es una de las películas más anticipadas de este final de 2026, al ser el regreso de Alejandro González Iñárritu tras Bardo, además de ser su primera colaboración con Tom Cruise.
Con Digger, Alejandro González Iñárritu presenta una película con un tono sombrío y arriesgado, que funciona en varios aspectos; pero en otros cae ante su propia expectativa.
Aquí tienes nuestra reseña de 5 puntos:
- Digger tiene una premisa que es más compleja de lo que aparenta
- Tom Cruise tiene una de sus mejores actuaciones en Digger
- Digger es todo un logro técnico
- Alejandro González Iñárritu juega con la metaficción en Digger
- Digger toma riesgos innecesarios en sus giros
Digger tiene una premisa que es más compleja de lo que aparenta
Digger tiene una premisa que es más compleja de lo que aparenta; de hecho, los tráilers son bastante engañosos, lo cual puede jugar con la expectativa del público.
La historia se centra en Digger Rockwell, un ostentoso magnate petrolero cuya ambición desmedida desencadena una catástrofe ambiental de niveles nunca antes vistos, que implica incluso a gobiernos de varios países.

Ahora, él y las autoridades de Estados Unidos deberán de lidiar con esta crisis, tanto para solucionarla, como para contener la mala imagen que está por desatarse a su alrededor.
Bajo un enfoque narrativo, el filme transita de una comedia grotesca hacia una sombría meditación sobre la manipulación mediática, el narcisismo corporativo y la profunda incapacidad humana para detener su autodestrucción.
Tom Cruise tiene una de sus mejores actuaciones en Digger
Aunque el elenco general de la película es excelente, Tom Cruise tiene una de sus mejores actuaciones en Digger, llevándose todos los reflectores y cargando perfectamente con la película.
El actor de 64 años se aleja de las acrobacias imposibles para regresar al drama de autor para adultos, además de explorar una vena cómica más elaborada de lo que le hemos visto recientemente.
Su interpretación despliega un dinamismo escénico desbordante que recuerda a sus roles dramáticos más complejos; pues va de la excentricidad y la extravagancia, a la fragilidad e impotencia de un momento a otro.
Esto se ve potenciado por un maquillaje excelente que literalmente lo transforma en otra persona, si no es porque su nombre aparece en los créditos, no creerás que estás viendo a Tom Cruise.

Digger es todo un logro técnico
Aunque Alejandro González Iñárritu no es mucho de efectos complejos, decantándose más por imágenes y fotografía poderosa, debemos decir que Digger es todo un logro técnico.
La película exhibe una factura técnica verdaderamente deslumbrante impulsada por la brillante fotografía de Emmanuel Lubezki, quien vuelve a colaborar con Iñárritu mediante encuadres íntimos y prolongados planos secuencia
A esto se suma el elaborado diseño de producción de Dennis Gassner, responsable de proyectar una atmósfera futurista e intencionalmente lúgubre sobre el fin de los tiempos.
Esto sin olvidar los efectos prácticos y escenografía que te meten de lleno no solo en el mundo de Digger, sino en la psique del personaje y hacen que la obra se sienta orgánica, viva en más de un aspecto.

Alejandro González Iñárritu juega con la metaficción en Digger
Como en varias de sus películas, Alejandro González Iñárritu juega con la metaficción en Digger, tratando de innovar nuevamente en su propuesta como lo hiciera en varias de sus obras previas,
La película no se limita a relatar la crisis de un magnate petrolero, sino que analiza meticulosamente cómo la sociedad contemporánea y los grandes conglomerados construyen relatos prefabricados para enmascarar tragedias globales.
A través los diálogos, las imágenes e interrupciones sorpresivas a la historia principal, Iñárritu cuestiona el papel del espectador como consumidor pasivo, así como las contradicciones morales y sociales de lo líderes y la humanidad en general.
El filme reflexiona sobre cómo la ficción mediatizada sustituye a la realidad, convirtiendo todo en historias acomodadas al placer de cierto grupo de personas, donde incluso la verdad es parte del espectáculo.

Digger toma riesgos innecesarios en sus giros
A pesar de todo lo anterior, la película no es perfecta y está lejos de ser lo mejor de Alejandro González Iñárritu, pues Digger toma riesgos innecesarios en sus giros.
La película da varios giros a lo largo de su desarrollo, lo cual provoca que la narrativa tome un rumbo diferente cada cierto tiempo para bien y para mal.
Al abandonar la progresión lineal, deja de lado parte de la comedia negra para adentrarse en un drama de denuncia, colapsando la narrativa y alterando por completo las motivaciones de los personajes centrales y la resolución de la trama.
Además de que en una parte parece que Iñárritu se está repitiendo a sí mismo, para después dar otro giro y cambiar la historia nuevamente.
Dejando el fundamento como la carga fuerte de la obra pero, al mismo tiempo, eliminando cualquier interés en las historias secundarias y el resto de personajes, pues estas ya no importan en realidad.
Al grado de que una sub trama del personaje de Tom Cruise, que si bien se liga con el contexto general de la historia, se resuelve de manera anticlimática y su peso es muy poco en realidad.

¿Vale la pena ver Digger, lo nuevo de Alejandro González Iñárritu?
Digger se erige como una de las propuestas más desconcertantes y radicales del cine de estudio contemporáneo, dando de paso un Tom Cruise irreconocible en el buen sentido.
Al arriesgarlo todo en una sátira incómoda y extravagante, Iñárritu y Cruise han construido una obra imperfecta y al mismo tiempo provocadora, que dará mucho de qué hablar.
Tiene esa carga ambivalente. Por un lado, hay elementos que la ponen como una de las mejores películas del año; pero por el otro, toma decisiones que parecen basadas más en la pretensión que en un trabajo bien elaborado.
Más allá de su naturaleza divisiva, la cinta reafirma el valor de asumir riesgos artísticos monumentales en una industria dominantemente cautelosa.




