SEÑOR DIRECTOR:

El querido Cerro San Cristóbal está convirtiéndose en un lugar de desencuentro y no, precisamente, por quienes lo usamos y disfrutamos cotidianamente.

Es razonable exigir el cumplimiento de las normas de tránsito, pero ¿dónde queda la promoción de la educación y la convivencia vial? En un parque urbano, la respuesta no debiera centrarse en la restricción, el control y la identificación de quienes lo utilizan.

Hoy, en todo el país, todavía estamos lejos de contar con la cantidad y calidad de infraestructura ciclista que necesitamos. En ese contexto, resulta difícil entender que uno de los principales espacios de la capital para practicar este deporte avance hacia mayores barreras para sus usuarios.

El Cerro San Cristóbal es un espacio deportivo, recreativo y comunitario, que la comunidad ciclista santiaguina respeta, cuida y llena de vida.

Gisela Pardo Muñoz

Ciclista