Robin Williams hizo reír a millones de personas, sin embargo, detrás de personajes entrañables, premios, reconocimiento y una carrera extraordinaria, atravesaba una compleja situación de salud que el público difícilmente podía imaginar. Tras su muerte en 2014, se identificó que padecía demencia, una enfermedad neurodegenerativa que puede producir alteraciones cognitivas, del sueño, del movimiento y del estado mental.

Su historia dejó una reflexión que continúa vigente: no conocemos lo que una persona vive por la forma en que se muestra ante los demás.

Alguien puede levantarse todos los días, ir a trabajar, estudiar, cumplir responsabilidades, convivir con su familia, publicar fotografías sonriendo e incluso hacer reír a otros y, al mismo tiempo, atravesar un profundo sufrimiento emocional.

Esto cobra especial relevancia cuando hablamos de salud mental. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas viven actualmente con alguna condición de salud mental. La depresión, por ejemplo, no es estar triste: puede manifestarse como pérdida del interés o del placer, alteraciones del sueño o apetito, cansancio, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o desesperanza.

Este año, bajo el lema “escuchar las experiencias vividas: voces reales, cambios reales”, la conversación nos invita a prestar atención a aquello que no siempre es evidente, existen señales que merecen atención: aislamiento progresivo, cambios importantes de comportamiento, desesperanza, pérdida de interés en actividades habituales o hablar sobre morir o no querer seguir viviendo.

Frases como “échale ganas”, “tienes todo para ser feliz” o “no pareces deprimido” pueden minimizar un sufrimiento que desde afuera no alcanzamos a comprender.

Escuchar sin juzgar, preguntar genuinamente “¿cómo estás?” y dar espacio para que una persona hable de lo que siente puede ser el primer paso para acercarla al apoyo que necesita.

Porque no todo lo que duele se ve.

LA SALUD MENTAL, COMO LA FÍSICA, IMPORTA HOY Y SIEMPRE, algunas acciones para cuidarla:

Duerme bien. Mantén horarios regulares y procura descansar entre 7 y 8 horas diarias

Muévete diariamente. Caminar, bailar, estirarte o practicar algún deporte puede mejorar el estado de ánimo

Aliméntate de forma equilibrada. Incluye frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas limitando los ultraprocesados

Haz pausas para respirar. Dedicar unos minutos a la respiración profunda, la relajación o la atención plena ayuda a disminuir la tensión

Habla con alguien de confianza. Compartir lo que sientes puede aliviar la carga emocional y evitar el aislamiento

Reconoce tus emociones. Sentir miedo, enojo, tristeza o cansancio no te hace débil. Identificar y expresar esas emociones es parte del cuidado

Establecer límites. Aprende a decir “no”, organiza tus responsabilidades y reserva tiempo para descansar

Modera las redes y las noticias. Elige fuentes confiables y evita la exposición constante a contenidos alarmista o violentos. No sigas el algoritmo

Conserva rutinas y actividades significativas. El trabajo, el estudio, los pasatiempos, la convivencia y la participación comunitaria pueden dar estructura, sentido y equilibrio a la vida.

Busca ayuda profesional. Si la tristeza, la ansiedad, el insomnio o la irritabilidad persiste, afectan tus actividades o aparecen pensamiento de hacerte daño, no lo pienses, acude a un profesional de la salud. Pedir ayuda es una decisión responsable, no un motivo de vergüenza

Recordemos la importancia de atender lo que sentimos, hablar de ello sin miedo y escuchar a los demás con empatía y respeto.

Cuidar nuestra salud mental también es cuidarnos entre nosotros.

LA SALUD MENTAL IMPORTA, HOY Y SIEMPRE.

Psicofarma es una compañía 100% mexicana, con 52 años de experiencia beneficiando la calidad de vida de los pacientes con medicamentos confiables y seguros en el tratamiento de los padecimientos mentales y neurológicos.