Una exalumna de la Universidad de Cornell denunció haber sido víctima de una agresión sexual durante una fiesta realizada en una fraternidad estudiantil en octubre de 2024, un caso que ha vuelto al centro de la atención pública después de que The New York Times revelara detalles de documentos internos de la investigación universitaria.

De acuerdo con la investigación, la denunciante, identificada en documentos judiciales como Jane Doe, inicialmente describió lo ocurrido como una experiencia humillante, pero con el paso de los días llegó a considerarlo una agresión sexual y decidió presentar denuncias tanto ante las autoridades universitarias como ante la policía.

Según los registros, la estudiante asistió el 19 de octubre de 2024 a una fiesta organizada en la fraternidad Chi Phi. Al día siguiente comentó a sus compañeras de habitación que había consumido ketamina y mantenido relaciones sexuales con varios hombres.

De acuerdo con los testimonios citados por el medio, en ese momento no describió lo sucedido como una violación, aunque una de sus compañeras declaró posteriormente que no recordaba haberla escuchado expresar consentimiento sobre lo ocurrido.

Mensajes posteriores a la fiesta

Los documentos revisados por The New York Times muestran que uno de los hombres que posteriormente sería señalado en la demanda envió un mensaje a la estudiante para disculparse por lo sucedido durante la fiesta.

En la conversación, el integrante de la fraternidad escribió que lamentaba que él y otro compañero estuvieran demasiado intoxicados para detener la reunión antes de que se saliera de control.

La joven respondió entonces que no consideraba que hubiera ocurrido algo ilegal y señaló que le gustó convivir con dos de los participantes señalados posteriormente en la demanda.

Sin embargo, la situación cambió durante los días siguientes cuando comenzaron a circular versiones sobre el incidente dentro del campus.

La estudiante declaró posteriormente a los investigadores que tomó conciencia de otra interpretación de los hechos después de leer una publicación en un foro universitario que señalaba que una estudiante había sido víctima de una violación grupal durante una fiesta de la fraternidad Chi Phi.

Esa fue la primera vez que oí que la versión de los hechos cambiaba, que yo no era una prostituta y que había sido agredida”, declaró.

El periódico también señala que, conforme avanzaron los días, los mensajes intercambiados entre la estudiante y uno de los integrantes de la fraternidad reflejaron un cambio en su percepción de lo ocurrido.

El 3 de noviembre de 2024, la joven escribió que “el 90% de lo que pasó esa noche no fue consensuado” y aseguró que había consumido una importante cantidad de ketamina antes de los hechos.

Añadió que algunos recuerdos eran incompletos, aunque afirmó recordar haber expresado incomodidad durante parte de la noche.

De acuerdo con una información difundida por CBS New York, que aseguró haber obtenido una transcripción del interrogatorio policial, la estudiante declaró posteriormente a los investigadores: “Puedo afirmar con total seguridad que fui violada”.

El fiscal del distrito, Matthew Van Houten, anunció que revisará nuevamente la investigación a partir de nueva información contenida en la demanda civil presentada por la denunciante.

El funcionario sostuvo que parte de los elementos difundidos recientemente no figuraban en la documentación que recibió originalmente para evaluar el caso.

Cornell ordena una revisión independiente

La presión generada por el caso llevó a la Universidad de Cornell a anunciar la contratación de abogados externos para realizar una revisión independiente sobre la forma en que la institución gestionó las acusaciones.

La universidad informó que suspendió indefinidamente a la fraternidad Chi Phi y que algunos estudiantes fueron sancionados o expulsados, aunque no ofreció detalles específicos debido a políticas de privacidad estudiantil.

Además, el consejo estudiantil convocó a un foro público para abordar temas relacionados con violencia sexual y responsabilidad institucional dentro del campus.

La demanda civil presentada por la exalumna incluye como acusados a siete hombres, además de la propia universidad, la fraternidad y otras partes relacionadas.

Abogados de algunos de los señalados han rechazado las acusaciones y sostienen que sus clientes no participaron en ninguna agresión sexual.