Con un Palacio de los Deportes abarrotado y entregado, el irreverente Robbie Williams convirtió su regreso a México en una catarsis colectiva de sudor y humor, donde hubo vasos coleccionables, estampas “milagrosas”, un Dr. Simi y hasta un palomazo con Omar Chaparro.
El Palacio de los Deportes rugió con la fuerza de 18 mil almas dispuestas a todo. Ayer, la CDMX se rindió ante el dios del pop británico durante su Britpop World Tour. Afuera, el Palacio ya daba pistas de lo que vendría con vasos coleccionables y el objeto de deseo de la noche: las estampas de San Robbie Williams, listas para bendecir a los corazones más nostálgicos de los años 90.
La fiesta arrancó con el indie pop de The Lottery Winners. Directito desde Gran Mánchester, Thom Rylance y compañía pusieron a calentar motores a la marea chilanga con Worry, Letter to Myself y Burning House. La banda demostró que un telonero también puede prender la mecha antes de que el huracán principal aparezca en escena.
El descontrol total
Cuando llegó la hora, las luces cayeron y el grito del público sacudió las cúpulas del Domo de Cobre. Robbie apareció con sudadera y dispuesto a cumplir su promesa con Let Me Entertain You. Saludó a su banda, se quitó la chamarra, sacó los pasos prohibidos y, sin darle más vueltas, puso al palacio a sus pies.
Con Rocket, la gente comenzó a saltar mientras la bandera ondeaba en el escenario. Robbie confesó, con esa picardía que lo caracteriza, que extrañaba México y dejó claro que su show era una carta de amor al entretenimiento. Rock DJ convirtió el recinto en una pista monumental, seguida de la desgarradora Strong y un momento muy mexicano, pues durante Supreme, un Dr. Simi voló hasta sus pies.
Entre risas, confesiones y dedicatorias a su esposa, Ayda Field, con Pretty Face y Love My Life, el concierto tomó otro rumbo. En Better Man, Robbie invitó a cantar a Omar Chaparro, quien se llevó una tremenda ovación de un público que por unos segundos no daba crédito a lo que estaba viendo.
Un cierre de leyenda
El repertorio siguió sin tregua con un carrusel que incluyó Something Beautiful y Millennium, además del popurrí acústico en el que Thom Rylance regresó para acompañarlo en Tripping, Sexed Up, Candy y Wonderwall, de Oasis.
Para cuando llegaron los covers de New York, New York, Personal Jesus, YMCA, Sweet Dreams y Hey Jude, el público ya era completamente suyo con un espectáculo digno de Broadway. El cierre con No Regrets terminó de sellar la noche que estuvo lleno de euforia, ovaciones y risas con el humor de San Robbie.
Con un sold out para esta parada del Britpop World Tour 2026, Robbie aseguró que México tiene a su más grande audiencia y remató el pacto con un contundente: “Fucking loving you too, Mexico”.
Y todavía faltaba el encore. Feel y la inmortal Angels pusieron el broche final a una noche en la que el Palacio cantó, bailó, gritó y, por si quedaba alguna duda, confirmó que los milagros, al menos los musicales... sí existen.

