Los economistas estadounidenses Robert Hall y Michael Woodford fueron galardonados este lunes con el Premio Nobel de Economía por sus investigaciones sobre los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica.
.Distingue así el desarrollo de modelos que han contrbuido a mejorar la capacidad de los gobiernos y bancos centrales para moderar los ciclos económicos a través de sus politicas monetaria y fiscal.
“La Academia Real Sueca de Ciencias The Royal Swedish decidió entregar al premio Riksbank en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel 2026 a los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford por sus investigaciones sobre “los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”“, dijo la organización Premio Nobel.
El jurado de la Real Academia de Ciencias explicó que “los trabajos de los galardonados nos han proporcionado una base teórica sólida para los modelos que ahora utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo”.
“Gracias a ellos, estamos mejor preparados para hacer frente a las perturbaciones económicas, como las crisis energéticas o los cambios bruscos en el consumo de los hogares”, afirmó John Hassler, presidente del comité del premio, en el comunicado.
Robert Hall (83) es profesor de la Universidad de Stanford e investigador principal del centro de estudios de políticas públicas conservador Institución Hoover sobre Guerra, Revolución y Paz, dependiente de Stanford. Hall se recibió de economista en la Universidad de California-Berkeley y su doctorado en Economía en el MIT. Por su parte, Michael Woodford (71) es profesor de macroeconomía y teoría monetaria de la Universidad de Columbia. Estudió en la Universidad de Chicago y también sacó su doctorado en el MIT.
Al entregar el premio, la academia recordó que durante la crisis del petróleo de la década de 1970, los modelos keynesianos utilizados hasta entonces para determinar cuándo y cómo aplicar medidas contra las recesiones y otras fluctuaciones económicas dejaron de ofrecer resultados satisfactorios. Esto llevó a Hall y Woodford a desarrollar nuevas herramientas para comprender qué medidas económicas podían resultar más eficaces.
“En lugar de basar los modelos en relaciones estadísticas entre variables macroeconómicas, como la inflación, la producción y el consumo, optaron por construirlos sobre fundamentos microeconómicos”, indicó el jurado de la academia. “Esto incluye comprender cómo las decisiones de los hogares y las empresas influyen, en conjunto, en la economía”.
El Premio Nobel de Economía es el único que no figura entre los cinco galardones originales establecidos en el testamento del científico sueco Alfred Nobel, fallecido en 1896. Se creó posteriormente, en 1968, gracias a una donación del banco central sueco, lo que ha llevado a algunos de sus detractores a calificarlo de ‘falso Nobel’.
Sin embargo, al igual que ocurre con los Nobel de Física y Química, la Real Academia de las Ciencias de Suecia elige a los ganadores mediante el mismo proceso de selección. El año pasado, el galardón recayó en el estadounidense-israelí Joel Mokyr, el francés Philippe Aghion y el canadiense Peter Howitt por sus investigaciones sobre cómo la innovación tecnológica impulsa el crecimiento económico.
Como los demás Nobel, el premio de Economía incluye un diploma, una medalla de oro y 1,2 millones de dólares. Los galardonados recibirán sus premios en una ceremonia solemne el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel en 1896.





