Este lunes, la Cámara de Diputadas y Diputados dio cuenta del proyecto de Sal Cuna Universal, y lo envió, en su segundo trámite constitucional, a las comisiones de Trabajo y Hacienda.

Extrañamente, no se formalizó una solicitud para que el proyecto se revisara en la comisión de Educación, sino que se solicitó ser revisado por la instancia de Mujer y Equidad de Género, lo que fue rechazado.

Pero el texto llega a la Cámara con varios puntos todavía abiertos, y que deben ser resueltos en no mas de dos semanas, lo que ha generado multiples cuestionamientos a la falta de voluntad de dialogo del Gobierno.

El financiamiento, el principal nudo

El proyecto contempla la creación de un Fondo de Sala Cuna. Durante su tramitación, el Gobierno propuso financiarlo mediante una cotización de 0,35% de las remuneraciones imponibles, compensada con una reducción equivalente de las cotizaciones destinadas al Seguro de Cesantía (0,20% proveniente de la cuenta individual del trabajador y un 0,15% del Fondo de Cesantía Solidario).

Sin embargo, la norma de financiamiento no consiguió los votos necesarios en el Senado, por lo que el proyecto llega a la Cámara con el fondo, pero sin esa fuente de financiamiento aprobada.

La diputada Tatiana Ramírez (PDG) plantea que antes de avanzar en el trámite, “necesitamos ver los cálculos actuariales, donde se nos indique si de aquí a 5, 10 o 15 años esto no va a afectar finalmente el fondo de cesantía del trabajador”.

Una preocupación similar expresó la senadora Yasna Provoste (DC), quien expresó que “nada justifica debilitar el fondo del Seguro de Cesantía, al que los trabajadores pueden recurrir en situaciones tan complejas como las que estamos enfrentando”.

El copago y la promesa de universalidad

Otro punto que podría generar modificaciones es el copago. El diseño aprobado en el Senado contempla que, cuando el aporte del Fondo no alcance para cubrir el costo de la sala cuna, pueda existir una diferencia que deba ser asumida por el trabajador o trabajadora.

Para la diputada Gael Yeomans (FA), “ninguna trabajadora debe quedar excluida de sala cuna. Lamentablemente, el proyecto ahora con su contenido sí deja una exclusión: a niños y niñas, hijos de trabajadoras que no tienen los suficientes recursos para pagar el copago”.

JUNJI e Integra y la oferta pública

Desde ChileMujeres apuntan precisamente a fortalecer la oferta pública. Francisca Junnemann, presidenta ejecutiva del oeganismo, recuerda que el proyecto no contempla presupuesto para Junji e Integra.

Esto es especialmente relevante para las trabajadoras, considerando que la extensión horaria durante el día y el funcionamiento durante todo el año son condiciones necesarias para compatibilizar el cuidado de los hijos con una jornada laboral.

¿El derecho es del niño o del trabajador?

Otro punto que deberá volver a discutirse es quién debe ser considerado titular del derecho. El Senado estableció que el derecho corresponde a niños y niñas menores de dos años, lo que generó incluso un anuncio de reserva de constitucionalidad por parte del Gobierno, y una declaracion más que polémuca de la senadora Vanessa Kaiser (PNL)

En ese sentido, para la presidenta de Chile Mujeres es importante ordenar la legislación, partiendo de la base de que “ el Código del Trabajo no puede regular relaciones laborales con niños, los niños no pueden tener un empleo”.

El objetivo: terminar con la barrera de las 20 trabajadoras

Pero uno de los cambios fundamentales del proyecto de ley es eliminar la actual regla que vincula la obligación de proporcionar sala cuna con empresas que cuentan con 20 o más trabajadoras, y avanzar hacia un acceso independiente del tamaño de la empresa y ampliar la cobertura a trabajadores dependientes e independientes.

Para la diputada Ximena Ossandón (RN), el impacto de esta política está directamente relacionado con la participación laboral femenina. “Si hay algo que realmente va a impactar, sobre todo en el trabajo de las mujeres, es sala cuna”, considerando las delicadas cifras de desocupación que hay en el país.