
Este jueves Santa Marta dio los primeros pasos para volver a la normalidad, en su tercer día paralizada por el paro armado que decretaron las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y que, dicen, levantarán a partir de este viernes. En el centro, algunos negocios abrieron tímidamente, con la puerta a medias y un ojo puesto en la esquina. Otras tiendas vendieron por las ventanas, sin dejar entrar a nadie. Volvieron a rodar, con relativa frecuencia, el transporte público. “Esto es como tener casa por cárcel”, dice un mesero de un reconocido restaurante que deja entrar a sus comensales, por ahora, con prudencia.





