En un nuevo texto de su autoría, la directora de Radio Educación Fernanda Tapia declara que cuando comenzó su trabajo como funcionaria, “se decidió que mi horario fuera ‘discontinuo’ y así consta por escrito”.

El escrito dirigido a los sindicatos que trabajan en la radiodifusora fue publicado en “Proceso” y aludió al reportaje publicado en EL UNIVERSAL titulado “Directora de Radio Educación, con ingresos de 25 mdp, compró casa al contado de 10 millones”.

La funcionaria señala que la Ley General de Responsabilidades Administrativas no sanciona que funcionarios públicos también ganen dinero de la iniciativa privada y que con el acuerdo de su horario “no estoy obligada a cumplir siete horas diarias de labor ‘continuas’”.

La directora de Radio Educación también afirmó que su puesto “no es ‘sustantivo’” por lo que aun con su ausencia “la operación de la radiodifusora continúa sin inconvenientes”, pues describe que su función “es la de ser una facilitadora” y recuerda que en Canal 11 “ningún director o directora se presentaba ocho horas diarias a su oficina. Algunos iban muy de vez en cuando a firmar el papeleo de cada quincena”.

Con respecto a sus horarios, Tapia explica que renunció al celular, computadora y auto “que debería tener como funcionaria” y que se autoimpuso una jornada laboral de 16 horas, de las cuales sólo cinco al día, de lunes a viernes, dedica a sus otros trabajos, por lo que “quedan 11 horas para seguir atendiendo mi encargo prioritario: Radio Educación”. Aun así, agregó, en esas cinco horas también atiende asuntos de la radio pública.

En el texto, la funcionaria profundiza en las complejidades que hay entre los trabajadores por el pago de horas extra, de acomodo de horarios, la exención de checado de entrada para algunos, los permisos que ella otorga para que los empleados puedan salir a recoger a sus hijos a las escuelas o la comisión de tres meses que suscribió para que un trabajador atendiera una cuestión de salud mental y las 40 plazas sin ocupar en la radiodifusora.

“Mis compañeres aseveran que ‘mi ausencia genera malas praxis’. Todo lo contrario: ‘Mi presencia las continúa!!!’”, redactó Fernanda Tapia, quien asegura que esas problemáticas las heredó de direcciones pasadas “y mi culpa es haberlo continuado”, afirmó.

Sin embargo, ante la situación Tapia argumenta que “el caos es el más alto grado de orden en el universo” y que se cumplen con las metas de trabajo. “Y así funciona el grupo Radio Educación”, sostiene.

Sobre lo mediático que ha sido sus ingresos y la crítica por su ausencia en Radio Educación, Tapia considera que “tantos periodicazos y linchamiento digital” es una forma de negociar con los sindicatos, por lo que pide a las cinco organizaciones sindicales que están en la radiodifusora “que revisen minuciosamente y no descalifiquen de antemano lo trabajado. Que podemos estar enojados y ser combativos, pero también podemos cultivar el respeto y el buen trato. Mediar y negociar”. A su vez, pidió un voto de confianza “a la jefas” para que permitan que Radio Educación siga “funcionando a nuestra manera”.

“Si no es mucho pedir, ya si nos autorizan aunque sea un transmisor de seis millones y su equipo de enfriado de aire de dos millones para sostenerlo, además de un equipo contra incendios para proteger este acervo, ya saldríamos rayados”, concluye.

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