Alexandra Beffer perdió la vista hace alrededor de hace seis años y, en aquel tiempo, para la locutora, no resultaba concebible aceptar su diagnóstico pero, con el tiempo, tuvo que reconocer lo que atravesasba y sortear y superar todo aquel estigma y discrimación que suposo para ella perder el sentido de la vista.

Beffeer se dio a conocer en la década de los ochentas, a raíz de su debut mediático, trabajo, principalmente, en radio, en donde, llegó una época, en la que participaba en realrededor de cinco programas, hasta que llegó un tiempo que, su disminución visual, le impidió cumplir con las exigencias de su trabajo.

Hoy día, que Alexandra ya ha perdido su capacidad visual, se reunió con Matilde Obregón, una de sus excompañeras de la radio, para hablar de aquel momento que marcó un punto inflexión en su estilo de vida.

La locutora recordó que, antes de que la pandemia tuviera lugar, a finales del 2018 e incios del 2019, comenzó a experimentar una serie de síntomas que comprometían su vista.

En principio, Beffer creyó que lo que le ocurría estaba motivado por el reciente fallecimiento de uno de sus hermanos quien, lamentamblemente, perdió la vida por el cáncer de colón que padecía.

Así lo recuerda:

"Fue de golpe, fíjate que, yo, trabajaba, 12 horas diarias, (estaba) en cinco producciones de Grupo Fórmula, me he enfocado siempre en hacer programas de contenido social, con la motivación de quien más lo necesita, yo no me iba hasta que atendía la última llamada, entonces, un día, al estar leyendo una llamada, las letras se me pusieron como palos chinos y manchones, ni de cerca ni de lejos ni de nada".

Y, cuando la locutora, visitó al oftalmólogo se llevó una sorpresa que no quería escuchar; su vista estaba perdiéndose: " (me dicen que) mis ojos están borrosos como un pez y me los tienen que sacar", dijo en la entrevista.

Tras la sorpresa de ese diagnóstico, Beffer y su hijo Alex viajaron a Houston en donde le explicaron a la la locutora que, su temprana falta de vista, se debía a que había sido seismesina y, el nacer a los seis meses, le impidió desarrollar las cinco mil células endoteliales que, cualquier neonato, reproduce.

Explicó que son las únicas células que, después de nacer, no siguen reproduciéndose ni se reconstruyen, motivo por el que, con los años, perdió muchas de ellas a tal grando que, eso, fue lo que impulsó su pérdida de la visión.

"El mundo se derrumbó, nací prematura, entendí que, los seres humanos, tenemos que nacer con cinco mil células endoteliales, son las únicas que, luego, no vuelven a reproducirse, por esa razón necesitamos usar gafas para leer, porque se van muriendo células, pero a mí me faltó la tercera parte de mi vida gestasional, entonces no se formaron mis células completas y, las poquitas que traía yo, se me murieron".

Eso no fue la última lucha de Beffer, pues le "sembaron" células pero, después de 35 intervenciones, sus doctores cayeron la cuenta que no habría modo de que recobrara la vista.

A partir de ahí, Alexandra -de 63 años- se dedica a difundir un mensaje de esperanza en aquellas personas que, como ella, perdieron el sentido de la vista, para que no pierdan la voluntad y el talante de seguir desarrollándose en los aspectos que conlleva su vida personal y profesional.

"Tenemos que cuidar nuestro Universo, desde la resilencia que, como hoy, yo tengo, me siento muy contenta, (es importante) que las personas con discapacidad puedan afrontar, con alegría y, con ilusión, nuestro aquí y nuestro ahora".

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