Los alcances y riesgos de la inteligencia artificial vuelven a estar en el centro del debate. En conversación con ADN Hoy, Verónica Achá, ingeniera en computación y experta en transformación digital, políticas públicas y protección de datos personales, abordó las posibilidades de que estas tecnologías sean utilizadas con fines dañinos y la necesidad de establecer límites.
Consultada sobre si la inteligencia artificial podría llegar a dominar a los seres humanos, Achá planteó que actualmente los sistemas siguen dependiendo de las personas. Sin embargo, advirtió que el escenario podría cambiar con el avance tecnológico.
“Lo que nosotros podemos ver hoy es que lo que se proyectaba hace 2 años atrás, que si bien ha cambiado mucho en este ámbito, sobre todo que las tecnologías avanzaron muy rápido, todavía sigue quedándose corto respecto de esas promesas”, señaló.
El riesgo de que la IA caiga en malas manos
Uno de los puntos centrales de la conversación fue el eventual uso de estas herramientas por delincuentes, organizaciones criminales o personas que entreguen instrucciones peligrosas. Ante ese escenario, la especialista fue clara: “Yo creo que ese riesgo sí existe”, comparando el desafío regulatorio con el que en su momento planteó el desarrollo de la energía nuclear.
Achá explicó que una inteligencia artificial puede ejecutar instrucciones dependiendo de los permisos y herramientas que tenga disponibles. Por eso, si cuenta con acceso amplio a internet u otros sistemas sin restricciones suficientes, podría realizar acciones que terminen vulnerando normas. “Va a hacer lo que sea necesario para cumplir tu instrucción”, afirmó.
La experta también puso el foco en la protección de los datos personales. A su juicio, Chile debe avanzar en la entrada en vigencia de los cambios legales que elevarían el estándar de protección, incluyendo reglas relacionadas con decisiones automatizadas y el derecho de las personas a conocer cómo se utilizan sus datos.
En el ámbito cotidiano, además, recomendó tener especial cuidado con los permisos que se entregan a las aplicaciones y dispositivos. “Dejen su celular en otra parte, porque las autorizaciones de las aplicaciones son súper complejas”, sostuvo ante la cantidad de información que pueden recopilar estos equipos.
Finalmente, Achá cuestionó que la autorregulación de la industria sea suficiente, considerando los incentivos económicos y la competencia tecnológica entre empresas y países. Al mismo tiempo, destacó que la IA puede generar importantes beneficios en ámbitos como la medicina y la eficiencia laboral, por lo que planteó que el desafío está en establecer límites sin desconocer sus potenciales aportes.





