El regreso a la rutina después de Fiestas Patrias puede sentirse bastante más pesado que un simple lunes. Falta de energía, dificultades para concentrarse y alteraciones del sueño forman parte del llamado “síndrome post 18”, un fenómeno transitorio asociado al cambio brusco entre varios días de descanso y la vuelta a las obligaciones laborales o escolares.

Según explica Dante Castillo, sociólogo y académico de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago, el problema no pasa únicamente por el cansancio físico.

El organismo debe readaptarse después de jornadas marcadas por trasnochadas, comidas abundantes, alcohol y horarios irregulares, mientras el cerebro vuelve a enfrentar mayores niveles de exigencia, concentración y toma de decisiones.

El sueño puede tardar días en volver a la normalidad

Distintos estudios sobre síndrome posvacacional citados en el documento señalan que entre un 25% y un 30% de los trabajadores puede experimentar cansancio generalizado y cambios en el sueño o el apetito al retomar sus actividades. Estos síntomas pueden extenderse desde dos o tres días hasta tres semanas en los casos más intensos.

La especialista del sueño de Emma, Regina Basulto, explica que las Fiestas Patrias presentan una combinación particularmente desfavorable para el descanso. “No es solo que la gente duerma menos, es que duerme peor, con un sueño más liviano y fragmentado, y eso se nota apenas hay que rendir en el trabajo o en el colegio”, señaló.

El impacto tampoco es igual para todas las personas. Quienes llegan al feriado con una deuda de sueño previa podrían necesitar más tiempo para recuperarse, mientras niños y adultos mayores pueden tardar más en normalizar sus horarios por tener ritmos circadianos menos flexibles. Por lo mismo, que esperar hasta la última noche para intentar recuperar la rutina suele ser una mala estrategia.

“El error más común es intentar volver de golpe a la rutina la misma noche del domingo”, sostuvo Basulto. La especialista recomienda adelantar progresivamente la hora de acostarse durante los días previos al regreso, para reducir el cambio abrupto. El documento recalca, eso sí, que el llamado “síndrome post 18” no corresponde a un diagnóstico médico, sino a un patrón de cansancio y desajuste temporal que puede acompañar el fin de las celebraciones.