
El límite de 48 horas que los jóvenes han puesto al Gobierno para que aprobase un decreto urgente llega este martes a su fin y en Sol, donde miles de ellos se encuentran a la espera, lo tienen claro. “Ahora o nunca”, dice Benito García sosteniendo un cigarrillo entre los dedos. “Se frena la especulación o aquí nos quedamos”, añade su primo Manuel mientras espanta el humo con la mano. “Maricarmen a su piso y los fondos buitre a prisión. Si no, no nos renta”, dice un tercero que se añade a esta discusión improvisada, como todas las que hay ahora mismo por toda la plaza. La revolución será hablada o no será.






