Estar con tu pareja o reunirte con tus amigos y, aun así, sentir distancia puede resultar desconcertante. Según Psicología y Mente, la soledad emocional en los vínculos cercanos aparece cuando existe compañía, pero falta la sensación de que alguien comprende lo que estás viviendo.

La diferencia no está necesariamente en cuántas horas pasan juntos, sino en cómo se relacionan. En una pareja, las conversaciones pueden concentrarse en tareas y horarios; entre amigos, los encuentros pueden dejar fuera las preocupaciones personales. El contacto continúa, aunque lo que cada uno siente encuentre poco espacio.

Entre los factores que pueden contribuir a esa desconexión están el temor a ser juzgado al expresar emociones, las rutinas que desplazan la cercanía y la presión de mostrar solo una versión aceptable de uno mismo. También pueden influir experiencias anteriores de rechazo o dificultades de autoestima que hacen más difícil recibir el cariño de otras personas.

Sentirse solo tampoco equivale a elegir un momento de soledad. Tomarse un tiempo propio para descansar o pensar puede ser saludable; la desconexión no deseada, en cambio, genera malestar. Cuando ocurre con quienes más quieres, puede ser especialmente dolorosa por la expectativa de encontrar apoyo en esos vínculos.

Reconocer esa experiencia sin restarle importancia es un primer paso. La referencia destaca que expresar lo que necesitas puede ayudar a recuperar la conexión: no se trata únicamente de compartir más tiempo, sino de abrir espacio para aquello que de verdad te pasa. Esta información es orientativa y no reemplaza la atención de un profesional de salud mental.

Fuente: Psicología y Mente. Redacción: Positiva+ Canal.