México tiene uno de los mayores rezagos de la OCDE en la atención educativa durante los primeros años de vida: sólo 9% de los niños de 2 años participa en servicios de educación y cuidado de la primera infancia, frente a 63% en promedio entre los países de la OCDE.

El dato significa que 91% de los niños mexicanos de esa edad no está incorporado a estos servicios, de acuerdo con los indicadores del Panorama de la Educación 2026.

La brecha comienza incluso antes. Menos de 3% de los menores de 2 años en México tiene acceso a servicios de educación y atención a la primera infancia.

La diferencia con otros países de la organización es amplia. La OCDE ha documentado que la participación de los menores de tres años varía considerablemente entre países y que en algunos sistemas supera 60%.

El rezago es particularmente relevante porque la educación y atención durante los primeros años no se limita a la escolarización formal. Los servicios de primera infancia pueden incluir atención, cuidado y actividades educativas antes del ingreso a la educación preescolar.

La propia OCDE señala que la educación en los primeros años está asociada con beneficios en el desarrollo del lenguaje, las capacidades cognitivas y las habilidades sociales y emocionales, además de favorecer la transición hacia la educación primaria. Estos efectos son especialmente relevantes para niños de contextos socioeconómicos desfavorecidos.