Para junio de 1991, Kurt Cobain aún rumiaba cómo titular al próximo álbum de Nirvana, y que tenían presupuestado lanzar junto al sello DGC Records, filial del célebre Geffen Records. En un principio, Cobain había pensado en titularlo Sheep. Pero, como se indica en la biografía Heavier than heaven (Reservoir Books), de Charles Cross, “decidió descartar la idea por considerarla pueril”. Otro título, mejor, apareció en el horizonte.

“Un día (Kurt) sugirió a Krist (Novoselic) que lo llamaran Nevermind (No importa). A su modo de ver, dicho titulo funcionaba a varios niveles, pues servía como metáfora de su actitud ante la vida, era gramaticalmente incorrecto, al combinar dos palabras en una, lo que siempre suponía un valor añadido para Kurt, y procedía de Smells Like Teen Spirit, la canción que más había dado que hablar en las sesiones”.

Curiosamente, el arrollador himno a la juventud no era la apuesta original del grupo, así lo señala Cross. “Aunque la banda había entrado en el estudio convencida de que Lithium seria el hit, una vez producido el álbum. Smells Like Teen Spirit fue la apuesta como primer single”.

El productor Butch Vig fue el encargado de registrar el material del trío que conformaban Kurt Cobain, Krist Novoselic y el nuevo baterista, Dave Grohl. El lugar elegido fueron los célebres Sound City Studios de Los Ángeles, California. El presupuesto que asignó la compañía eran de 65 mil dólares, y debía grabarse entre mayo y junio de 1991.

“La semana antes de viajar a Los Angeles (a producir Nevermind), Kurt (Cobain) me mandó un cassette, grabado con un radiocassette. Sonaba terriblemente mal. Casi no se entendía nada. Pero pude oír el principio de Smells Like Teen Spirit y supe que era maravilloso”, recordó años después Vig en charla con Rolling Stone.

Una canción particularmente difícil de registrar fue la suave Something in the way. “Da igual lo sutilmente que trataran de tocarlo, siempre sonaba demasiado agresivo. Kurt entró en la sala de control y me dijo que tenía que sonar así –mientras susurraba y tocaba la guitarra con tanta suavidad que casi no se oía-. Era hipnotizador. Saqué un par de micros y construímos toda la canción a su alrededor”, recuerda Vig.

Las sesiones no fueron fáciles, recordó Vig en charla con Billboard. “Había momentos que eran sencillamente duros. A veces, Kurt tenía cambios de humor muy rudos y no se podía contar con él. Se quedaba sentado en una esquina y se perdía en su propio espacio. Krist (Novoselic) decía: ‘Simplemente tiene estos cambios de humor y luego se le pasarán’. Así que buscábamos algo que hacer durante un par de horas, retocar la batería o trabajar en el bajo, y de repente Kurt cogía la guitarra y decía: ‘¡Vamos!’. Volvía a estar totalmente concentrado. Yo solo tenía que calcular el momento adecuado para grabar las tomas”.

Un bebé, un billete y la polémica detrás de la portada

Uno de los aspectos que define a todo álbum es su portada, su primera carta de presentación. Después de rumiar alguna ideas, en la primavera boreal de 1991 Cobain dio con el concepto mientras veía la TV. “Había visto un programa de televisión acerca del parto acuático y a través de la discográfica trató sin éxito de conseguir la filmación del programa. Kurt acabó plasmando una idea ligeramente distinta en una hoja de papel de libreta; se trataba de un bebé nadando bajo el agua tras un billete de dólar”, señala Cross en el citado libro.

“La imagen resultaba impactante, y en un principio se produjo cierta controversia por lo prominente que se veía el pene del bebé. Para la contraportada, Kurt insistió en poner una fotografía de Chim Chim sobre un collage de vagina/carne”.

Spencer Elden posando con la carátula del disco Nevermind

Ese chico tenía nombre. Spencer Elden, apenas tenía cuatro meses de edad cuando el fotógrafo Kirk Weddle tomó la icónica foto submarina. Sus padres eran amigos del fotógrafo y recibieron 200 dólares por su participación en la piscina. El billete de dólar en un anzuelo fue agregado después mediante fotomontaje.

Si bien la portada de graduó de icónica, a Elden no le hace ninguna gracia. Ya mayor, colocó una demanda contra Nirvana argumentando que no había podido dar su consentimiento para que se usara la imagen y buscaba una compensación por daños de US$150.000.

En la presentación judicial inicial, el hombre alegó que ha sufrido y seguirá sufriendo ”daños de por vida” como resultado de la obra, incluida “angustia emocional extrema y permanente”, así como “interferencia con su desarrollo normal y progreso educativo”, por lo que ha requerido “tratamiento médico y psicológico”. Pero su pedido ha sido rechazado en más de una ocasión por la justicia de EE.UU.

Smells like teen spirit: el caos con una “cámara pogo”

Las ventas mundiales de Nevermind superaron los 30 millones, convirtiéndolo en uno de los álbumes más vendidos de todos los tiempos, y fue acaso Smells like teen spirit con su videoclip que la MTV no paraba de rotar la canción que se metió de lleno en la inmortalidad de la memoriabilia pop.

Cobain tenía muy claro el concepto: “una asamblea de instituto que acaba fatal”, señala Cross. Una secundaria en desorden, el caos hormonal de los adolescentes. “Kurt tenía escrito un guión básico, detallando la idea de utilizar a prostitutas en el papel de animadoras, con símbolos anárquicos en las sudaderas”.

En la dirección estaba Samuel Bayer, un hombre que no dudó en imponer su carácter, y eso lo hizo chocar con el blondo. “Kurt tuvo que bregar desde el principio con el director Sam Bayer, a quien llamaba ‘un pequeño Napoleón’. Lo cierto era que Kurt quería dirigir el vídeo. Bayer y Cobain se enzarzaron en un duelo dialéctico cada vez más subido de tono, pero el director supo valerse de aquel hecho en beneficio propio, pues vio que la ira manifiesta de Kurt podía contribuir a vender la canción”, dice Cross.

De hecho, Kurt se permitió darle instrucciones a unos de los camarógrafos. “Le dijo a John Gannon, un cámara presente en el rodaje, que quería que una ‘cámara-pogo’ lo filmara, ‘algo contra lo que pueda estampar la cabeza’”.

Ese día del rodaje, Kurt estaba encendido. “Además de enfadado, Kurt estaba borracho, pues se había bebido media botella de Jim Beam entre toma y toma. Kurt ayudó a editar la versión final y añadió el plano en el que salía con la cara pegada casi a la cámara; era el único momento del vídeo en el que su atractivo resulta aparente. La escena en la que el público se desmadra y se abalanza sobre la banda recrea con exactitud algunos de los primeros conciertos sin escenario del grupo”.

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“Kurt odiaba a Sam Bayer”, recordó tiempo después Courtney Love a New York Magazine en 2011. “Para Smells like teen spirit, Kurt quería animadoras gordas, quería chicos negros, quería decirle al mundo lo jodido que era el instituto. Pero Sam puso chicas guapas en el vídeo. Lo más loco es que aún así funcionó”.

Dave Grohl también lo rememoró: “Había ciertas cosas que nos parecían muy divertidas de los vídeos: tetas, culos y pirotecnia, mierdas de ese tipo. Y cuando aparecimos en el rodaje, dijimos: ‘Un momento, esas animadoras parecen strippers’”.

El vídeo de Smells Like Teen Spirit” se estrenó en el programa 120 Minutes de la MTV el 29 de septiembre de 1991. En octubre, se incluyó en el programa Buzz Bin de la cadena, un escaparate para los grupos que la cadena consideraba estrellas emergentes. Apelando a ese imaginario tan adolescente del caos en medio del colegio, había nacido un clásico. Para siempre.