Aumentar de manera repentina la intensidad, frecuencia o duración del ejercicio puede generar molestias cuando el cuerpo todavía no ha tenido tiempo de adaptarse. Una de ellas puede aparecer en la zona de la ingle y el pubis, donde distintas estructuras trabajan de manera coordinada durante la actividad física.
Este dolor puede relacionarse con la pubalgia, aunque el término no describe necesariamente una única lesión. En personas activas pueden estar involucrados los músculos de la región del pubis, la zona inguinal o incluso estructuras de la cadera.
“Cuando hablamos de pubalgia en deportistas no necesariamente estamos frente a una única lesión (...) Por eso, antes de indicar un tratamiento es importante determinar cuál es el origen de la molestia”, explicó el traumatólogo especialista en cadera, Cristóbal Meirovich.
¿Cómo reducir el riesgo y cuándo consultar con un especialista?
Para reducir el riesgo, el especialista recomendó aumentar progresivamente la intensidad, frecuencia y duración del entrenamiento, evitar cambios bruscos de carga, fortalecer la musculatura y respetar los tiempos de recuperación.
Por otro lado, no todo dolor después de hacer ejercicio significa que exista una lesión importante. Sin embargo, si la molestia persiste, reaparece al retomar la actividad o comienza a limitar los movimientos, es recomendable evaluarla.
“Es importante observar si limita el movimiento, modifica la forma de entrenar o reaparece cada vez que se retoma la actividad. Esos antecedentes nos ayudan a orientar el diagnóstico”, concluyó el Dr. Meirovich.





