A pocos días de cumplirse siete años del estallido social del 18 de octubre de 2019, el aniversario volvió a abrir una disputa dentro del oficialismo del Presidente José Antonio Kast.

Las diferencias apuntan tanto a la forma de conmemorar la fecha como al rol que tuvo la administración del expresidente Sebastián Piñera durante las manifestaciones.

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El Mandatario llamó a dejar atrás ese periodo y concentrarse en los desafíos del país. “El 18 de octubre fue un momento complejo, de mucha violencia, y esperamos que eso no se vuelva a repetir nunca más”, sostuvo, sin anunciar una ceremonia oficial para recordar la jornada.

La postura generó cuestionamientos desde el Partido Nacional Libertario. Su líder, Johannes Kaiser, criticó la falta de una convocatoria gubernamental y acusó al Presidente de evitar una discusión que considera relevante para el país.

Cruce Chile Vamos y Republicanos

El cruce también alcanzó al Partido Republicano y Chile Vamos, luego de que el diputado Cristian Araya afirmara que su colectividad fue la única que respaldó directamente a Carabineros y a las Fuerzas Armadas durante las protestas.

“A diferencia del gobierno del presidente Piñera, tenemos un gobierno que respalda decididamente a Carabineros de Chile y a las FF. AA., y eso marca sustancialmente la diferencia: todos tenemos claro que el Presidente Kast no se deja intimidar ni pautear por la violencia”, señaló el parlamentario a La Tercera.

Agencia Uno

Desde la UDI, Guillermo Ramírez calificó esos dichos como un ataque “innecesario” e “injustificado”, mientras que la secretaria general de Renovación Nacional, Katherine Martorell, defendió la actuación del gobierno de Piñera y cuestionó la crítica republicana.

En paralelo, los partidos oficialistas preparan una declaración conjunta titulada “Chile sin violencia: un compromiso con la paz”, con la que buscan condenar los hechos violentos de octubre de 2019 y reafirmar su compromiso con el Estado de derecho.

Desde la oposición, en tanto, no se ha impulsado una convocatoria conjunta. El debate vuelve a mostrar las distintas lecturas sobre la violencia, la respuesta institucional y las demandas sociales que marcaron el estallido.