Hay países que cambian una carrera y otros que modifican una vida. Para Tessa Blanchard, México es ambos. Lo que comenzó como una oportunidad profesional para mantenerse activa sobre los encordados, se convirtió en refugio inesperado para una luchadora que atravesaba uno de los momentos más difíciles en su carrera.

Lejos de los reflectores, los títulos y el peso de llevar uno de los apellidos más reconocidos en la lucha libre, la estadounidense encontró en territorio mexicano algo que no podía conquistar en el ring: La oportunidad de reconstruirse.

Blanchard no sólo se ha consolidado como una figura en el Consejo Mundial de Lucha Libre, también ha hecho de México su casa.

“Me siento muy feliz en México; aquí, sentí mi corazón lleno. Aquí, volví a sentir que tenía un propósito en la lucha libre, regresó algo que se había ido. Durante mucho tiempo, sentí que no merecía el éxito en este negocio, pero llegó aquí gracias al cariño del público. La gente tiene amor por el deporte. Nunca me arrepentiré de esta decisión. Aquí no me siento sola, es mi casa. Estoy construyendo una vida y eso me da paz”, mencionó, en entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL Deportes.

Conocida por los aficionados como La gringa más mexicana, la gladiadora ha perfeccionando su español para comunicarse cada vez mejor en su vida cotidiana y destacó que, más allá de los clichés relacionados con la comida o la música, lo que hace especial a México es su gente.

“La gente en México es humilde, agradecida y tiene los pies en la tierra. Me gusta la mentalidad de las personas. Aquí son amables y siempre están luchando por salir adelante. Hay mucho orgullo”, finalizó Tessa.

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