Durante años, Tessa Blanchard persiguió el éxito con una intensidad que pocas veces le permitió mirar hacia otro lado. Los campeonatos, los viajes, el reconocimiento y la presión de mantenerse en la cima, ocuparon prácticamente todo el espacio en su vida. Sobre el ring, parecía tenerlo todo, pero —lejos de los reflectores— comenzó a descubrir que los triunfos y la fama no siempre son suficientes.
“Tenía mucho éxito fuera de México, pero olvidé a la Tessa persona por la fama y todo lo que venía. Cuando tienes los pies en el aire y caes, el golpe es muy duro. Y eso fue lo que me pasó”, dijo.
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