A estas alturas de su carrera, Tessa Blanchard ya no lucha por demostrar que pertenece a la élite. Con campeonatos conquistados en distintas partes del mundo y el reconocimiento de la afición como una de las gladiadoras más talentosas de su generación, tiene un sitio asegurado.

Lejos de conformarse con lo que ya consiguió, la integrante del Consejo Mundial mantiene intacta la ambición que la llevó a convertirse en una estrella internacional.

Instalada plenamente en territorio mexicano y viviendo uno de los momentos más estables en su vida personal y profesional, con 31 años, Blanchard continúa fijándose metas cada vez más altas. Esas mismas que la obligan a exigirse al máximo en cada entrenamiento, pasar horas extra perfeccionando sus movimientos y buscar una evolución constante dentro del cuadrilátero.

“En la lucha libre, tengo muchas metas dentro del CMLL. Los días en los que los entrenamientos y las rutinas se vuelven más difíciles, pienso en eso para seguir adelante. Quiero ser campeona mundial femenil de la empresa; es algo que va a pasar, porque lo deseo y trabajo todos los días para lograrlo. También quiero convertirme en la primera mujer en ganar dos veces el Grand Prix. Siento que tengo la capacidad, la fuerza y la determinación para conseguirlo”, compartió, con enorme ilusión.

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