Este año el norte del país tuvo uno de los inviernos más lluviosos de su historia, alcanzando récords en agua caída. Precisamente ese fenómeno climático permitió que se activara el desierto florido, que en esta temporada podría alcanzar la mayor extensión de la que se tenga registro.
Iniciando la primavera, las primeras flores ya tiñeron de color toda la franja costera de la Región de Atacama, desde Chañaral por el norte hasta Freirina por el sur.
Según las proyecciones de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), la superficie florecida alcanzaría hasta 15.000 kilómetros cuadrados, una extensión comparable a toda la Región Metropolitana. El fenómeno comenzó tras las lluvias del último invierno y se prolongaría hasta fines de noviembre o comienzos de diciembre.
De esa forma, en este 2026 se podría registrar el mayor desierto florido desde 1997 y podría superar todos los registros disponibles del fenómeno en el mundo.
Turismo responsable
La escena genera una de las mayores atracciones de esta temporada en el norte del país. En Atacama lo saben, y es por eso que las autoridades y el gremio turístico se preparan para el aumento de turistas en la zona. “Tenemos grandes expectativas con la cantidad de visitantes que vamos a tener en la Región”, afirmó el gobernador regional, Miguel Vargas.
Para hacer frente a ese aumento, el Gobierno Regional está impulsando una estrategia para convertir el fenómeno en un motor de reactivación económica, con foco en el turismo, los emprendimientos locales y el empleo.
El objetivo -afirman las autoridades- es generar una “inyección de recursos” similar a la que genera el verano. Con esto se busca beneficiar a las familias que se vieron afectadas por los aluviones que se produjeron durante el invierno en la zona.
“Queremos atraer turismo como lo hacen Caldera o Bahía Inglesa, pero ahora fuera de temporada”, señaló Pablo Quilodrán, director ejecutivo del Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN Atacama).
Para ello, se instalaron puntos móviles de información en distintos sectores de la región para orientar a los turistas, promover la valoración social del fenómeno y fomentar la protección de la flora y la fauna asociadas.
Las autoridades hicieron un llamado a practicar “turismo responsable”, instando a los visitantes a no transitar con vehículos sobre los sectores florecidos, no extraer plantas ni bulbos y desplazarse únicamente por caminos y senderos habilitados.
Espacio para la ciencia y la biodiversidad
El desierto florido no solo es una atracción para los turistas, sino que también es un espacio que permite el desarrollo de la biodiversidad en el desierto más árido del mundo.
El recién creado Parque Nacional Desierto Florido resguarda algunos de los sectores más emblemáticos del fenómeno, cuyas rutas abarcan las comunas de Chañaral, Caldera, Copiapó, Vallenar, Huasco y Freirina. Sin embargo, la floración se extiende mucho más allá de sus límites: planicies costeras, quebradas, bordes de caminos y extensos terrenos sin protección oficial.
Los expertos advierten que la floración se manifiesta de forma distinta según el sector. Mientras en algunos lugares aparece como grandes manchones de un solo color, en otros sectores predomina una floración multicolor.
Más de 200 especies forman parte del fenómeno, entre ellas añañucas, suspiros, huillis y la garra de león, cuyas semillas y bulbos permanecen bajo la arena durante años a la espera de la lluvia.
A eso suma la aparición masiva de insectos, en particular de polillas, lagartijas y otros reptiles, además de murciélagos, en una red que alcanza también a mamíferos mayores como el guanaco.
Considerando las abundantes lluvias del invierno, este año lo perfila como el mayor desierto florido del siglo. Según el CIAHN, si se producen nuevas lluvias, esta floración podría ser además la más prolongada de la que se tenga registro.
Actualmente, algunos sectores están presentando floración sin que existan registros históricos de flores en ellos, lo que sugiere que sus semillas permanecieron latentes durante décadas.
En consecuencia, el CIAHN por encargo del Gobierno Regional de Atacama, liderará el levantamiento de información científica del fenómeno, en conjunto con Conaf y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP).
En detalle, los equipos buscarán dimensionar la extensión real de la floración en la región, dentro y fuera de las áreas protegidas, contrastando la información satelital con registros como la ubicación de las especies en flor y los insectos presentes en cada sector. Los científicos aseguran que esta es una oportunidad única, puesto que podrían pasar décadas para repetir lo ocurrido este año.
A propósito de la nueva temporada del fenómeno, el gobernador Miguel Vargas adelantó que en las próximas semanas se impulsará la postulación del desierto florido como Patrimonio de la Humanidad. “Queremos pasar de un fenómeno natural a una categoría de protección de carácter mundial a través de la Unesco. Para eso tenemos que ir dando pasos que suponen algunas acciones. Ya partimos, y fue una decisión importante, con la creación del Parque Nacional Desierto Florido”, señaló.




