Después de pasar prácticamente toda su vida confinados en una azotea, Timón y Pumba fueron rescatados y ahora comienzan una nueva etapa: recibieron su primer baño y ya iniciaron sus exámenes médicos para conocer realmente cuál es su estado de salud.
A Timón, quien ahora se sabe que es un perro maltés, le retiraron cerca de tres kilos de pelo muerto. La enorme cantidad de pelo y nudos que acumulaba al momento de su rescate incluso impedía determinar a qué raza pertenecía.
Hay maltrato en la piel por la acumulación de nudos y una que otra lesión, como esta de la patita, donde había un nudo que mantenía humedad y empezaba a generar una lesión. Es un macho de aproximadamente siete años y el peso de las rastas era de aproximadamente tres kilos”, explicó Juan José, estilista canino.
Por su parte, Pumba también pudo disfrutar de su primer baño y de unos relajantes masajes. A diferencia de Timón, no presentó lesiones importantes en la piel, aunque sí tiene afectaciones en la nariz debido a la exposición constante al sol durante el tiempo que permaneció en la azotea.
Ambos lomitos vivieron confinados juntos y ahora, bajo el cuidado de la protectora Renacer Animal, buscan una nueva oportunidad para conocer una vida muy diferente a la que les tocó hasta ahora.
Se llaman Timón y Pumba porque han estado juntos en las buenas y en las malas, sobre todo en las malas, pero ahora les toca conocer lo bonito de la vida. Llegaron muy deshidratados, con una ansiedad muy fuerte, porque nunca habían bajado del techo; realmente no conocen el mundo”, explicó Renata Valencia, rescatista y fundadora de Renacer Animal.
Una vez que concluyan sus estudios médicos y cumplan con todo su protocolo de salud, estos dos compañeros estarán listos para buscar un hogar. Sin embargo, hay una condición muy especial: su adopción deberá ser conjunta.
En esta ocasión buscamos una adopción conjunta porque son perritos que dependen mucho el uno del otro. Con decirles que, tan solo con subir a uno a la mesita del veterinario y dejar al otro abajo, llora porque se extrañan y se necesitan. Han vivido una vida muy difícil juntos, siempre han sido compañeros y no queremos separarlos”, señaló Renata Valencia.
Ahora, Timón y Pumba dejaron atrás la azotea, los nudos y el abandono. Su siguiente aventura es encontrar una familia que les permita descubrir, por primera vez, lo bonito de tener un hogar.




