La secretaria de Cultura de la Ciudad de México, Ana Francis Mor, se comprometió ante un grupo de manifestantes de la comunidad estudiantil de la Escuela de Música Vida y Movimiento del Centro Cultural Ollin Yoliztli a trabajar a partir del 15 de octubre, día en que aparentemente terminan las lluvias, en las fallas de infraestructura del inmueble y que afecta directamente en las condiciones de estudio de maestros y alumnos de una de las instituciones de música más importantes del país.
La comunidad estudiantil confirmó que fueron atendidos por la secretaria de Cultura, a quien acompañaron Consuelo Vázquez, Directora Ejecutiva de Educación Artística, y la arquitecta Sandra Isadora Rodríguez Gómez, que enlistaron una serie de temas relevantes en las obras de la escuela, como la instalación de humificadores o la reparación de los baños.
Mor prometió a los representantes de la comunidad estudiantil que dentro de 15 días los baños, que se encuentran fuera de servicio, estarán arreglados, y que la arquitecta revisará las instalaciones —al menos se quitarán paneles enmohecidos para evitar problemas de salud—; la intervención de los techos y las goteras serán poco a poco a falta de presupuesto. Además, la secretaria prometió visitar la escuela dentro de un mes. “Pero son problemas mínimos. Lo que realmente importa es que el edificio deje de caerse, literalmente se está cayendo a pedazos. Hay fotos de pedazos de techo sobre charcos. El 15 de octubre se acaban las lluvias y ese día empezarán a trabajar en la problemática del techo. La arquitecta dice que deben cambiar el material porque es muy viejo, ella es la experta. Pero una de las opciones sería cambiar el estacionamiento de lugar, originalmente todo el edificio era un estacionamiento, ¿por qué no se ponen abajo los salones? Debe haber alguna alternativa”, afirmaron a EL UNIVERSAL integrantes de la comunidad estudiantil sobre las filtraciones de agua que se han vuelto críticas en las instalaciones de la escuela a causa de las lluvias de las últimas semanas.
El daño en la infraestructura tiene correlación, además, con el estacionamiento del edificio, que se ubica sobre áreas comunes que utiliza la comunidad estudiantil.
Ayer, en la plancha del Zócalo, en la esquina que da hacia Madero, alrededor de 40 alumnos, apoyados por un par de profesores, protestaron junto a las mesas de atención del gobierno capitalino. “Ana Francis Mor nos ignora”, “Nuestra escuela se está cayendo”, “La Escuela de Música Ollin Yoliztli exige condiciones seguras, ya”, “No al abandono de la escuela Ollin Yoliztli”, fueron algunas de las consignas escritas sobre las pancartas que llevaron los manifestantes, quienes, vestidos completamente de negro, interpretaron música tradicional mexicana, principalmente oaxaqueña, para hacer ver su causa ante los funcionarios.
Entre canciones, los estudiantes también gritaron, paulatinamente y a coro: “Se escucha, se siente, la Ollin está presente”.
Debido a lo que implica tener un estacionamiento sobre el techo, “no se puede hacer o acelerar el proceso. Y el caso es que el nivel de deterioro sigue porque las lluvias continúan y las filtraciones siguen invadiendo salones y afectando un montón el mobiliario que, de por sí, ya está muy mal”, dijo, en entrevista, el profesor de solfeo Julio Alberto Gándara, quien se ha solidarizado con la causa de los estudiantes.
El tema más crítico, añade, son las goteras: “Es estarte cuidando de las goteras. Dentro de los salones hay filtraciones importantes. No puedes, por ejemplo, dejar recargado un instrumento en la pared porque se te va a echar a perder, y en cualquier momento empezará a escurrir. De ese tamaño es el problema. Yo estoy dando clases y me ha tocado pararme a dar clases junto al pizarrón y encontrarme con un charco, tener un charco ahí. A eso hemos llegado dentro de los salones. Esa es más o menos la dinámica”. Otro problema es que el aire acondicionado no funciona. Aprietas un botón y simula funcionar. Señala: “Tenemos problemas de humedad, problemas de calor por el encierro. También problemas de fauna nociva: ratas, ratones, tlacuaches. Y empieza a llover y tienes que salirte del salón. Hay veces que un conserje te cambia a un salón donde todavía no se mete el agua, pero cuando no es así, ¿qué se puede hacer? Ir a otro lado, cancelar la clase o dar la clase en esas condiciones”.
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