7 de octubre de 2023, 6.29 de la mañana. Los primeros milicianos palestinos penetran desde Gaza en Israel, en un ataque sorpresa —Diluvio de Al Aqsa— que Hamás llevaba meses planeando. Aún no lo saben, pero a cinco kilómetros de la frontera unos 4.000 jóvenes israelíes bailan despreocupados música electrónica en un festival junto al kibutz Reim. En los vídeos del momento puede verse a jóvenes reacios a resguardarse de las primeras oleadas de cohetes (un señuelo para la invasión terrestre) tras varias horas de fiesta y baile, sin entender lo que viene. Están en un descampado. Los milicianos abren fuego y se apostan en las carreteras, causando un atasco que las acaba transformando en una ratonera letal. El resultado: el festival acaba convertido en epicentro de la matanza, con más muertos, 378 (344 de ellos civiles), que ningún otro sitio atacado aquel día en el que acabaron falleciendo 1.200 personas.

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