“Prefieren ser temidos antes que invisibles o ignorados”. Así describió la psicóloga Tamara Gutiérrez-Rubio lo que ocurre en la cabeza de adolescentes que, sin una red familiar o escolar que los sostenga, encuentran en internet un lugar donde por fin importan, aunque sea por la violencia.
Algo similar se registró en Torreón, donde en un intento por hacerse ver, dos hermanos de 18 años anunciaron en redes sociales que atacarían la Secundaria General 13 con el mensaje: “ya me toca a mí”.
Además, uno de ellos publicó en TikTok fotos de la ropa y las armas que usaría: una sudadera negra con pentagrama, pañoletas con calaveras, un hacha, tres cuchillos, un martillo y ocho dispositivos, de acuerdo con las autoridades de Coahuila.
Veinticuatro horas después, el 1 de octubre, Los Cuates, como son apodados, mataron a una maestra e hirieron a tres personas más.
Los ahora vinculados a proceso seguirán en prisión preventiva; como ya son mayores de edad, podrían enfrentar hasta 60 años de cárcel y la investigación complementaria concluirá el 4 de abril de 2027.
El fiscal de Coahuila, Federico Fernández Montañez, informó que los hermanos pretendían seguir los pasos de atacantes similares, a quienes consideraban una figura a seguir, lo que en espacios virtuales se conoce como true crime (crimen real).
Dijo que provenían de una familia disfuncional y desintegrada, que sus familiares directos abandonaron la vivienda y que, con la información disponible, se descarta un vínculo con el crimen organizado.
La Fiscalía dijo que comparte con autoridades federales los datos de sus redes sociales para “profundizar en la red a la que querían pertenecer”, con el fin de evitar que ocurra en otras entidades.
Una revisión de este diario en TikTok muestra que, al buscar al buscar términos asociados a la comunidad de true crime, aparecen ediciones con marcadores numéricos y emojis de calavera que parecen contabilizar víctimas de agresores de otros planteles, con fotos recortadas y música de fondo.
Varias de las publicaciones revisadas son de diciembre de 2025, casi un año antes del ataque, y algunas acumulan cientos de “me gusta” y decenas de comentarios.
Imagen Noticias reportó el pasado 7 de octubre que dos amigos virtuales de Los Cuates confirmaron que formaban parte de esa comunidad y que uno de ellos había mencionado que iba a atacar.
El antihéroe
Para Gutiérrez-Rubio, también maestra en psicoterapia psicoanalítica y doctorante en familia y pareja, el riesgo no está en que los jóvenes confundan ficción y realidad.
A los adolescentes no se les dificulta diferenciar la ficción de lo real. El problema es que el true crime muestra hechos reales”, explicó a Excélsior.
La exposición constante, advirtió, puede generar ansiedad, miedo y una sensación de indefensión ante un mundo hostil, o bien estimular actos violentos.
“En la adolescencia se está afianzando la identidad”, dijo, y cuando el entorno familiar es hostil o hay acoso escolar, existe mayor predisposición a identificarse con los agresores y a verlos como figuras con fama y admiración. “Este contenido es morboso y genera dopamina”.
Para la especialista, el factor de riesgo principal es identificar “desde qué lugar lo consumen, con qué frecuencia y si existe identificación con el agresor”.
El proceso, explicó, se acelera cuando el joven está aislado. Al no encontrar aceptación en su entorno, la busca en grupos virtuales donde se validan pensamientos violentos.
Al recibir aceptación dentro de esos grupos, la diferencia entre lo bueno y lo malo se difumina”, afirmó.
En esos espacios, añadió, unos grupos analizan los casos con enfoque de investigación, pero otros idolatran a los asesinos en plataformas como Telegram o Discord, y los factores de riesgo se combinan: ira contenida, entornos familiares disfuncionales, desensibilización y necesidad de pertenencia o fama.
Respuesta
El 2 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que “tiene que haber límites” en las redes y anunció un grupo de trabajo coordinado por la consejera jurídica, Luisa María Alcalde.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que el Centro Nacional de Inteligencia reforzará su monitoreo en fuentes abiertas.
El viernes, se presentó el plan: la Consejería Jurídica detalló cinco puntos y Sheinbaum aseguró que el decreto se publicaría la próxima semana en el DOF, tras conversar con las plataformas.
Las plataformas tendrán prohibido mostrar a niñas, niños y adolescentes discursos de odio y extremismo, abuso y violencia sexual, violencia en el entorno escolar, acoso, ciberbullying y conductas ilícitas.
También deberán retirar cuentas o contenidos que promuevan violencia, clasificar los contenidos por edad, ofrecer herramientas de supervisión y habilitar mecanismos de reporte. Para Gutiérrez-Rubio, sin embargo, la regulación llega a un entorno donde los incentivos corren en sentido contrario: sostuvo que los medios y las plataformas difícilmente frenarán por sí solos un contenido que es un gran negocio, por lo que la vigilancia cotidiana recae en las familias y en los profesionales de la salud mental.
Problema de antaño
Un mapa de la Universidad Autónoma de Coahuila, elaborado por el académico Víctor Manuel Sánchez Valdés, registra 157 incidentes con armas en escuelas del país entre 2000 y 2026.
Nuevo León y Puebla encabezan la lista con 11 cada uno, seguidos de la Ciudad de México con 10 y de Chiapas y Tamaulipas con nueve. Coahuila suma cinco, entre ellos el de Torreón en 2020, con un muerto y seis heridos. El mapa no incluye el ataque del 1 de octubre.
¿Qué deben vigilar?
La especialista recomienda no delegar todo en las plataformas.
La falta de vínculo emocional con la familia suele ser un detonante principal”, dijo.
Pide acercarse a los hijos “con curiosidad genuina” para detectar si hay fijación o imitación de un agresor, y apoyarse, ante la resistencia propia de la edad, en otras figuras positivas como tíos, profesores u orientadores que puedan conversar sin juzgar.
En las escuelas, agregó, deben reforzarse los programas contra el acoso y recordarse de forma constante las consecuencias de los actos.
Entre las señales de alerta mencionó el aislamiento, la falta de empatía, la crueldad hacia los animales, la fascinación por cuchillos, navajas o pistolas, y los videojuegos donde el jugador asume el rol del agresor. Son indicios, no sentencias.
La Línea de la Vida (800 911 2000) ofrece orientación psicológica.




