Río Santiago, en el municipio de El Salto, afluente parte de la cuenca Lerma-Chapala-Santiago, en abril de este año.

La propuesta estuvo durante más de una década sobre la mesa. Pasó por las manos del priista Aristóteles Sandoval, luego por las del primer Gobierno de Movimiento Ciudadano (MC) en Jalisco, con Enrique Alfaro, y le fue heredada a la Guadalajara mundialista del también emecista Pablo Lemus. La construcción de un acueducto sustituto que lleve el agua de forma “más segura” desde el lago de Chapala hacia Guadalajara y la zona metropolitana fue cuestionada desde el principio por el tamaño de la inversión y los análisis técnicos que demandaba para su evaluación y aprobación. Así como llegó, fue descartada una y otra vez. Su fantasma sobrevoló campañas electorales, administraciones de distintos colores partidistas y volvió, finalmente, cuando encontrar una solución ya no se pudo posponer más.

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Luis Enrique Barboza Niño, en Guiadalajara, el 14 de octubre.Llave de agua en un negocio de la colonia Rancho Blanco, en Tlaquepaque, Jalisco, el 9 de octubre. María González Valencia, en Guadalajara, el 14 de octubre.