Rolando Ramírez Fuentes, un cubano de 57 años que llegó a Estados Unidos a los 11, pasó nueve meses en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), hasta que a finales de abril un juez aprobó su petición de habeas corpus. Pero cuando fue liberado, el ICE se quedó con su licencia de conducir y su tarjeta del Seguro Social. Sin esos documentos no ha podido conseguir trabajo y se ha quedado sin hogar, según una demanda presentada esta semana contra el Gobierno federal.

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