En Chile parecemos empeñados en convertir cada día en una nueva polémica. Una declaración desafortunada, una frase sacada de contexto, una recriminación entre oficialismo y oposición: controversias muchas veces artificiales que consumen nuestra conversación pública. En medio de ese ruido, una noticia histórica puede pasar inadvertida: este viernes, José Antonio Kast viajará a Bolivia en la primera visita oficial de un Presidente de Chile en más de 70 años.
Vale la pena dimensionar lo que significa.
Durante décadas, nuestra relación con Bolivia estuvo condicionada por una cuestión que terminaba por absorber prácticamente todas las demás: el mar. Esa situación llegó a su máxima expresión con la demanda presentada por Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia, alegando que Chile estaba jurídicamente obligado a negociar un acceso soberano al Océano Pacífico.
El fallo de 2018 cambió las condiciones de esa relación. La Corte rechazó la demanda y estableció que Chile no había contraído ninguna obligación. Resuelta esa cuestión jurídica, se abrió la posibilidad de construir una relación en la que las diferencias no impidieran avanzar en aquellos ámbitos en los que nuestros intereses se encuentran.
Durante el segundo gobierno del Presidente Piñera comenzó un paciente proceso de reconstrucción. En 2021 ambos países acordaron una Hoja de Ruta sobre fronteras, comercio, libre tránsito, integración física, seguridad y recursos hídricos, entre otros asuntos que inevitablemente vinculan a dos países vecinos. El gobierno del Presidente Boric tuvo el mérito de continuar ese camino. Profundizó una agenda pragmática de cooperación. En 2022 se resolvió además la segunda controversia entre ambos países ante la Corte, relativa a las aguas del Silala. El Presidente Kast ha decidido ahora dar un paso más. Y merece reconocimiento por hacerlo.
Su viaje no es solamente un gesto. Kast y el Presidente Rodrigo Paz discutirán una agenda de once puntos que incluye comercio, integración bioceánica, minería, interconexión eléctrica, conectividad digital y cooperación contra el narcotráfico y el crimen organizado. La presencia de los gobernadores de las tres regiones del norte es significativa, pues refleja que los desafíos y oportunidades de la vecindad solo pueden abordarse eficazmente mediante la cooperación. Naturalmente, seguirán existiendo diferencias. Pero la madurez de una relación internacional no consiste en hacer desaparecer las diferencias, sino en impedir que una diferencia haga imposible todo lo demás.
Hay algo valioso en que este proceso haya atravesado gobiernos políticamente tan distintos. Comenzó bajo Piñera, continuó bajo Boric y hoy Kast y Paz tienen la oportunidad de llevarlo mucho más lejos.
En una política demasiado empeñada en encontrar razones para dividirnos, conviene levantar por un momento la mirada. Un Presidente de Chile volverá oficialmente a Bolivia después de más de setenta años. Es una noticia histórica. Y, sobre todo, una muy buena noticia.
Por Benjamín Salas, abogado, colaborador asociado de Horizontal






