Por Charlie Viaja
Hay viajes que te sorprenden porque te llevan a lugares que nunca imaginaste encontrar tan cerca. En menos de dos horas puedes pasar de desayunar en una cafetería del centro histórico de Tepic a remar sobre una laguna de origen volcánico, dormir en un pequeño pueblo rodeado de montañas y, al día siguiente, recorrer en bicicleta las fumarolas de un volcán activo antes de terminar frente a una impresionante cascada.
Así comenzó esta escapada por el corazón de Nayarit.
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Día 1. Sabores de Tepic, aventura en Santa María del Oro y una noche entre montañas
Desayuno en Casa 164
Mi primera parada fue en Casa 164, en pleno centro de Tepic. Antes de que comenzara la aventura, decidí regalarme un desayuno sin prisas. El lugar tiene un ambiente moderno y acogedor, donde la arquitectura de la casona convive con un diseño contemporáneo que invita a quedarse un rato más.
Mientras esperaba mi desayuno, el aroma del café recién preparado llenaba el lugar y marcaba el inicio perfecto para un día de carretera. La propuesta gastronómica apuesta por ingredientes frescos y una presentación cuidada, haciendo que cada platillo se disfruta tanto por su sabor como por su apariencia. Sin duda, es una excelente opción para comenzar cualquier recorrido por el estado con el estómago lleno y la energía al máximo.
- El tip de Charlie: Si visitas Casa 164 por la mañana, llega temprano para disfrutar un ambiente más tranquilo y aprovechar el desayuno antes de salir a carretera. Si viajas en fin de semana, considera hacer una reservación.
Recorriendo la Laguna de Santa María del Oro
Con el desayuno terminado tomé la carretera rumbo a la Laguna de Santa María del Oro, uno de los tesoros naturales más emblemáticos de Nayarit.
Desde que aparecen los primeros miradores es imposible no detenerse unos segundos para admirar el paisaje. El intenso tono azul verdoso del agua, rodeado completamente por montañas, recuerda que esta laguna nació hace miles de años dentro del cráter de un antiguo volcán.
Para conocerla mejor decidí recorrer en lancha. Navegar por sus aguas permite apreciar la inmensidad de la laguna desde otra perspectiva, descubrir pequeñas playas escondidas y observar cómo el paisaje cambia conforme avanza el recorrido. El capitán comparte algunas historias del lugar mientras el viento y el sonido del agua hacen que el tiempo pase sin darse cuenta.
Es una experiencia tranquila, perfecta para desconectarse del ritmo de la ciudad y simplemente disfrutar uno de los escenarios naturales más impresionantes de Nayarit.
- El tip de Charlie: Reserva el paseo en lancha por la mañana. A esa hora el agua suele estar más tranquila, la temperatura es más agradable y tendrás una mejor luz para tomar fotografías. No olvides llevar bloqueador solar, gorra y lentes de sol.
Paddle board sobre un cráter volcánico
Después llegó el momento de cambiar el motor por la fuerza de los brazos y subir al paddle board.
Al principio mantener el equilibrio parece un reto, pero bastan unos minutos para comenzar a deslizarse suavemente sobre el agua. Conforme uno se aleja de la orilla, el silencio se vuelve protagonista. Solo se escucha el sonido del remo entrando y saliendo del agua mientras las montañas se reflejan como un espejo sobre la superficie de la laguna.
Remar aquí no solo es una actividad deportiva; es una forma diferente de conectar con el paisaje. Poder detenerte en medio de la laguna, mirar a tu alrededor y darte cuenta de que estás flotando sobre un antiguo cráter volcánico convierte el momento en una experiencia difícil de olvidar.
- El tip de Charlie: Si es tu primera vez practicando paddle board, comienza remando de rodillas hasta ganar confianza. Lleva una funda impermeable para tu celular o cámara; desde el centro de la laguna obtendrás algunas de las mejores fotografías del viaje.
Comida con vista en El Desagüe
Después de una mañana llena de actividades llegó el momento de recuperar energía en El Desagüe, uno de los restaurantes más conocidos de la laguna.
Lo mejor del lugar no solo está en su cocina, sino en la vista privilegiada que acompaña toda la comida. Desde la mesa se puede contemplar el agua mientras las lanchas pasan lentamente y la tranquilidad del entorno hace que la sobremesa se alargue sin prisas.
La gastronomía combina sabores tradicionales con ingredientes frescos de la región, convirtiendo cada platillo en el complemento ideal para una jornada de aventura. Comer aquí es parte de la experiencia de visitar Santa María del Oro.
- El tip de Charlie: Solicita una mesa junto a la orilla para disfrutar de la mejor vista de la laguna. Después de comer, aprovecha para caminar por el embarcadero y seguir disfrutando del paisaje.
Descubriendo Tequepexpan
Por la tarde continué el recorrido hacia Tequepexpan, una pequeña comunidad que me sorprendió desde el primer momento.
Sus calles coloridas y las pinturas que decoran las fachadas convierten un simple paseo en una galería al aire libre. Cada mural cuenta parte de la identidad del pueblo y hace que caminar sin un destino fijo sea la mejor manera de conocerlo.
Me tomé el tiempo para recorrer sus calles, conversar con algunos habitantes y detenerme varias veces a sacar fotografías. Es uno de esos lugares donde no hace falta correr para disfrutar; basta caminar despacio y dejar que cada rincón vaya revelando su encanto.
- El tip de Charlie: Recorre el pueblo caminando. Los mejores rincones aparecen cuando dejas el mapa a un lado y simplemente sigues las calles llenas de color. Lleva suficiente batería en tu cámara porque encontrarás muchas oportunidades para fotografiar.
Una noche en las cabañas de Tequepexpan
Cuando comenzó a caer la tarde llegué a las cabañas donde pasaría la noche.
Rodeadas de vegetación y con un ambiente completamente tranquilo, ofrecen el descanso perfecto después de un día lleno de actividades. El aire fresco de la montaña, el sonido de la naturaleza y la ausencia del ruido de la ciudad hacen que dormir aquí sea parte de la experiencia.
Después de contemplar el atardecer, solo quedaba descansar y prepararme para la aventura del día siguiente.
- El tip de Charlie: Lleva una chamarra ligera. Durante la noche la temperatura desciende y disfrutarás mucho más la estancia si vas preparado para el clima de montaña.
Día 2. Entre las fumarolas del Ceboruco y la fuerza de una cascada
Rodando por el Volcán Ceboruco
Muy temprano emprendí camino hacia Jala para vivir una de las experiencias más emocionantes del viaje.
El ascenso al Volcán Ceboruco en bicicleta combina deporte, aventura y paisajes espectaculares. Conforme el camino gana altura, la vegetación comienza a transformarse y el terreno volcánico aparece poco a poco hasta convertirse en el protagonista del recorrido.
Al llegar a la zona de fumarolas, el paisaje parece sacado de otro planeta. Del suelo emerge vapor constantemente, recordando que el Ceboruco sigue siendo un volcán activo. Poder recorrer este lugar en bicicleta permite disfrutar cada curva, detenerse cuando uno quiere y admirar un escenario que muy pocos tienen la oportunidad de conocer.
Más allá del esfuerzo físico, la recompensa está en las vistas panorámicas de los valles y montañas que rodean esta impresionante formación volcánica.
- El tip de Charlie: Lleva suficiente agua, protector solar y ropa deportiva. Si no tienes experiencia en ciclismo de montaña, realiza el recorrido con un guía local para disfrutar la experiencia de forma más segura y conocer más sobre la historia del volcán.
Desayuno en El Atácate
Después de la rodada regresé al Pueblo Mágico de Jala para recuperar energías en El Atácate.
El restaurante se ha convertido en una excelente opción para quienes buscan disfrutar la cocina tradicional de la región. El ambiente es cálido, el servicio amable y cada platillo conserva ese sabor casero que caracteriza a los pueblos de Nayarit.
Sentarme a desayunar después de la aventura en el volcán fue la mejor manera de recargar energía antes de continuar el recorrido.
- El tip de Charlie: Aprovecha tu visita para probar alguno de los platillos tradicionales de Jala. Después del desayuno, date unos minutos para caminar por el centro histórico antes de continuar el viaje.
El Salto de Jomulco
La última parada del viaje fue la Cascada El Salto de Jomulco.
Antes incluso de verla, el sonido del agua anuncia que el destino está cerca. Conforme avanzas entre la vegetación, la cascada aparece de pronto dejando ver una impresionante caída de agua rodeada por un entorno completamente natural.
El lugar transmite una sensación de tranquilidad difícil de encontrar. El sonido constante del agua, el aire fresco y el verdor que rodea la cascada hacen que uno quiera permanecer ahí durante varios minutos simplemente contemplando el paisaje.
Después de dos días llenos de aventura, este fue el cierre perfecto para un recorrido que combina naturaleza, gastronomía y pequeños pueblos llenos de encanto.
- El tip de Charlie: Utiliza calzado con buena tracción, ya que algunas zonas cercanas a la cascada pueden ser resbalosas. Si buscas fotografías sin tanta gente, procura visitarla durante la mañana o entre semana.
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