
María Estela y Sara Giles, de 85 y 90 años, vivían desde hace aproximadamente 15 años en la colonia Las Águilas. Eva Cisneros Ríos, su prima, las invitó a que se muden con ella. Las tres, sin familia cercana en el país, se hacían compañía en esa casa ubicada en la alcaldía Álvaro Obregón, en Ciudad de México. Sin embargo, Eva falleció en 2024. Tras su muerte, desde el propio funeral, según cuenta Silvia Olvera, abogada de las hermanas, unos compadres de la difunta y su ahijado comenzaron a hostigarlas exigiendo la entrega de la propiedad. Decían ser los nuevos dueños. Las hermanas les exigieron ver una resolución o sentencia de adjudicación judicial, a lo que respondieron con amenazas de sacarlas “por las buenas o por las malas”. La letrada asumió su caso a finales de 2025 y solicitó medidas de protección instruidas por un juez de control, lo que cesó temporalmente las molestias. Sin embargo, un mes después, con una presunta irregularidad en las acciones de funcionarios de un Ministerio Público, fueron denunciadas penalmente por el delito de despojo.






