Con el paso de los años, Cuadrivio se ha consolidado como una editorial independiente. Fue fundada en 2013 por el periodista Héctor Baca y desde entonces se ha considerado un proyecto "anfibio", que transita entre el libro impreso y el digital, interesado en las zonas menos atendidas por los grandes sellos, como la poesía, el aforismo, la microficción, el relato breve y el ensayo.
Hasta la fecha cuenta con más de 120 títulos, además de una serie de coediciones y apoyos internacionales de instituciones y programas como PROTRAD, Camões, Goethe y Pro Helvetia, así como de organismos culturales de Francia, Austria e Italia.
En este contexto ubicamos las Formas del llanto (Cuadrivio, 2026), de la poeta Laura Itzel Domart (Ciudad de México, 1992), quien nos ofrece un poemario bien logrado que se convierte, además, en un acierto editorial y en una apuesta que habrá de consolidar la voz lírica de esta joven periodista, docente y animadora cultural.
La estructura del libro se caracteriza por su hibridez genérica e intertextual y se organiza en cuatro secciones —"Aullido", "Llanto", "Canto" y "Reburdeo"—, en las cuales se combinan el verso libre, el poema en prosa, el ensayo y la carta, todo ello decantado en el lenguaje de la poesía, con el ritmo como elemento primordial.
En el plano de la intertextualidad, destaca el diálogo entre la literatura, la música y las artes visuales, a través de la mención de figuras como Dickinson, Vestrini, Whitman, Lorca, Billie Holiday, Coltrane, Satie, Mahler, Durero o Hopper, lo cual demuestra que el arte se construye por la confluencia de lenguajes cuyo propósito es expresar las emociones de alegría, soledad, dolor, enfermedad y muerte, ya sea entre los humanos o entre el resto de los seres vivos.
Por su trabajo con la estructura y por los temas que trata en Formas del llanto, podríamos considerar la obra de Laura Itzel Domart como una poética de la mirada que une la imagen lírica con la fotografía, la pintura y el cine, através de la mención a las ventanas, los cuadros y los paisajes, más y el juego de perspectivas que petrifican el instante, pero también inducen al movimiento, como ocurre en el poema "Imagen personal del mar": "El mar es un sitio permanentemente triste. / Un animal desnudo con las heridas expuestas a la bruma. / Una habitación oscura e interminable. Lo sé por las fotografías de los mares del mundo: / un niño recostado en la arena, / una valla oxidada a mitad del Pacífico, / esqueletos de peces y ballenas".
Y a la poética de la mirada se suman los temas recurrentes en el poemario. Una línea isotópica que lo atraviesa es la relación entre el ser humano y los animales, en una especie de bestiario compartido por el sufrimiento en sus diferentes manifestaciones. Unos y otros "aúllan", "lloran", "cantan" y "braman (o reburdean)" porque, más allá de la aflicción colectiva, subyace la mudez ante lo inexplicable del espectáculo de la muerte, como también decía la poeta Dolores Castro. Leamos este fragmento: "Ese día, el animal lloró con su piel de bovino. / Lloró en el momento de nuestra victoria, / en la hora en la que nos miramos / para siempre / en el espejo del matarife. Fue la primera vez que escuché cómo se rumia el dolor".
Para concluir, diremos que Formas del llanto es un poemario consistente, con una fértil imaginación y un uso esmerado de las convenciones de la poesía lírica. Vale mucho la pena leerlo y disfrutarlo.




