Hay lugares que los estudiantes prefieren evitar, zonas que les generan incomodidad y trayectos que pueden convertir el camino a clases en una experiencia de inseguridad. La UNAM busca identificarlos con un diagnóstico que va más allá de los incidentes reportados y pone en el centro la forma en que sus alumnos viven los espacios universitarios.
Para ello, aplicó 39 mil 511 cuestionarios a estudiantes de bachillerato y licenciatura y comenzó a elaborar cartografías emocionales, ejercicios en los que los propios jóvenes marcan en mapas los sitios que consideran agradables, neutrales o incómodos, así como aquellos por los que prefieren no pasar.
La revisión busca detectar condiciones que pueden pasar inadvertidas en los registros institucionales: falta de iluminación, espacios aislados, problemas de mantenimiento, acumulación de basura y otros factores que influyen en cómo se sienten los alumnos dentro de sus escuelas.
Hasta ahora se han realizado seis ejercicios de cartografía emocional, entre ellos en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur y la Preparatoria 5, con grupos de alrededor de 30 a 40 estudiantes. En las sesiones no participan directores ni autoridades de los planteles, para que los jóvenes puedan señalar libremente los lugares que les generan alguna sensación de incomodidad.
En la Preparatoria 5, por ejemplo, los estudiantes identificaron un área en la parte posterior del plantel, cerca de la zona de futbol, donde la acumulación de basura y los malos olores representan un problema.
El objetivo es que las observaciones no se queden en un mapa: la Universidad busca intervenir los espacios señalados y volver a consultar a los alumnos para conocer si las mejoras cambian su percepción.
La inseguridad no termina en la puerta de la escuela
El diagnóstico también mira hacia afuera. Los cuestionarios exploran cómo perciben los estudiantes los alrededores de sus planteles y qué ocurre durante sus recorridos cotidianos entre la casa y la escuela.
En el CCH Sur, uno de los primeros planteles analizados, los alumnos consultados dijeron sentirse más seguros dentro de la escuela que en sus alrededores e incluso que en sus hogares.
En ese mismo plantel, 42 por ciento de los estudiantes consultados reportó que tarda entre una y dos horas en llegar a clases, mientras que 7.4 por ciento señaló que su traslado supera las dos horas.
Estos datos corresponden al alumnado consultado en ese colegio y no representan, por sí solos, la percepción de toda la comunidad universitaria. Sin embargo, muestran la importancia de considerar los trayectos como parte de la experiencia de seguridad de los jóvenes.
Manuel Palma Rangel, secretario de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria, explicó que la estrategia incluye el análisis de las rutas que utilizan los estudiantes para llegar a sus planteles.
En ese marco, la UNAM trabaja en el esquema Senderos Seguros, con el que busca identificar esos recorridos y coordinar acciones con autoridades de seguridad, movilidad y transporte de la Ciudad de México y de municipios del Estado de México.
De los reportes a la prevención
La Universidad busca ampliar así la forma en que aborda la seguridad: no sólo reaccionar ante incidentes, sino identificar condiciones del entorno que pueden atenderse antes de que deriven en otros problemas.
El enfoque incluye la participación estudiantil, la perspectiva de género, la salud mental, el sentido de pertenencia y el estado físico de los espacios.
Los resultados de los cuestionarios se procesarán para generar información específica por plantel y facultad, además de una versión institucional y otra pública.
La intención es complementar los registros de incidentes con una dimensión que no siempre queda asentada en ellos: cómo se sienten los estudiantes en los lugares que habitan, por dónde prefieren no pasar y qué cambios consideran necesarios para sentirse más seguros.
Con ese diagnóstico, la UNAM busca convertir las experiencias cotidianas de sus alumnos en información útil para orientar intervenciones tanto dentro de sus instalaciones como en los trayectos hacia ellas.




