Varinia Brodsky Zimmermann (49) intuía que su contrato como directora del Museo Nacional de Bellas Artes -cargo que asumió en 2023 y que la convirtió en la primera mujer en ocupar ese rol desde el retorno de la democracia- podía no renovarse.

No obstante, albergaba cierta esperanza. “Muchas personas, de distintos sectores, se me acercaban y me decían que tenía que continuar, que el trabajo que se estaba haciendo era muy potente, que el museo había despegado y estaba brillando, que la cantidad de públicos son impactantes a nivel histórico”, dice en conversación con Culto.

“Por razones políticas uno puede intuir que esto iba a ocurrir. Desde que se estableció el gobierno de José Antonio Kast, por supuesto, era una posibilidad. Fue el 17 de agosto cuando a mí me notifican. Se me llama a una reunión con el Director Nacional subrogante del Servicio Nacional de Patrimonio. Básicamente, esto fue un acto administrativo donde se me informa que mi contrato se decidió no renovar”, recuerda.

En instituciones nacionales dependientes del Servicio Nacional de Patrimonio, las direcciones tienen un periodo de tres años, con una renovación para completar máximo seis de gestión. “A los tres se hace o debería hacerse una evaluación”, explica Brodsky.

―¿En su caso se hizo esa evaluación? ¿Se le comunicó?

No, no se me comunicó. No hubo una instancia de una reunión un poco más profunda. Lamentablemente, no tuve la oportunidad de conversar con el ministro, ni de reunirme con él. Me parece que hubiese sido bueno, dada la altura del cargo. Puedo entender que hay diferencias programáticas, es legítimo, pero yo hubiese esperado una instancia que tuviese que ver con la altura del cargo y con un trabajo real, reconocidamente bueno. Entonces, eso me frustró un poco. Creo que más allá de ideologías o de diferencias que se puedan tener, siempre el diálogo y la conversación tiene que ir por medio, y también el reconocimiento y agradecimiento a las personas que han desarrollado un trabajo serio y comprometido.

―¿Cree que fue ingrato el trato?

Sí, fue ingrato.

―¿Tuvo oportunidad de hablar con otras autoridades del ministerio, más allá del director subrogante del Servicio?

Tuve la oportunidad de hablar con el subsecretario Emilio de la Cerda, pero porque nos conocemos de antes, tenemos una relación de mutuo respeto, pero yo hubiese esperado una reunión formal con la máxima autoridad, para poder conversar sobre la gestión del museo y cerrar mi gestión en buenos términos y con el respeto que amerita.

―En estos meses de gobierno, entre marzo y agosto, ¿hubo reuniones?

No. Con el subsecretario fue con la única persona que le establecí conversaciones.

―¿Y hubo intentos de parte del museo, de su parte?

Sí, hubo intentos.

―¿Esto fue algo político?

Probablemente.

Su salida

09 Octubre 2026
Entrevista a Varinia Brodsky, ex directora del Museo Nacional de Bellas Artes

Foto: Andres Perez

La salida de Brodsky llenó los titulares el 10 de septiembre, mismo día de la inauguración de la exposición Luis Vargas Rosas. Un museo al ritmo de lo contemporáneo (1946 - 1970). Vargas Rosas fue director del MNBA 24 años.

“Esta es la primera vez que no se renueva el contrato de una dirección. Ha habido direcciones larguísimas. Esta es la primera vez que no se renueva un contrato a pesar de una buena gestión. Por eso, hubiese deseado la oportunidad y la instancia de conversar y poder dar cuenta de lo que se ha hecho y se está haciendo”, reflexiona.

La noticia de su salida cruzó fronteras. Desde el Museo Reina Sofía y desde otras instituciones culturales internacionales le llegaron los agradecimientos a su gestión y buenos deseos. “Son instituciones y personas con las cuales uno estableció lazos. Uno de los desafíos que tenía por delante era avanzar para que fuera un referente en Latinoamérica. A mi parecer, era un museo que estaba sumamente encerrado”.

En Chile, Cecilia Vicuña publicó un video agradeciendo su gestión. “Hoy los artistas chilenos celebramos a Varinia Brodsky Zimmermann (...) será recordada como una directora admirable y legendaria”, dijo la Premio Nacional de Artes Plásticas.

“Tengo que agradecerle mucho a Cecilia Vicuña, puntualmente, porque se dio el espacio y el tiempo de hacer un video muy amoroso, de un reconocimiento muy profundo. También a otras artistas y curadoras con las cuales trabajé en el museo, siempre desde esta línea de fortalecer la visibilidad de mujeres. Eso fue retribuido. Para mí fue muy sorprendente en la medida que yo no estaba trabajando por ese reconocimiento. Fue muy hermoso verlo, constatar que realmente ha sido un trabajo en el cual tú has aportado y eso se ha recogido”, reflexiona.

Antes de asumir la dirección, Brodsky ya trabajaba en el museo, como coordinadora artística desde 2022. En 2023 asumió el cargo después de un concurso público, tras la renuncia de Fernando Pérez Oyarzún.

―¿Cómo tomó la noticia el entorno laboral del museo?

Creo que en la mayoría hubo tristeza, hubo una preocupación por la incertidumbre, el no saber lo que viene, pero te diría que fue triste, porque logramos avanzar hacia un trabajo bastante robusto como equipo. La muestra de colección que existe hoy día es reflejo de eso, que se hizo una mesa curatorial para abordar este nuevo guión.

“Me hicieron un par de despedidas muy bonitas. Muy sentido todo. Creo que una de las cosas que yo valoro de mi gestión es haber logrado ofrecer o invitar a los equipos a trabajar en conjunto, a personas que no necesariamente están teniendo un espacio de reconocimiento a sus saberes, que en muchos casos son personas que vienen trabajando hace mucho tiempo en el museo. Pudieron, en el fondo, tener el espacio de voz, creo que eso es tremendamente valioso. Creo que había una sensación de injusticia, en general, en pos de un museo que está en un muy buen momento”.

“Por eso, más allá de las miradas políticas, hay una institución pública que está desarrollando un muy buen trabajo, y eso no es mérito solamente mío, es mérito de todo un equipo que acompañó un proyecto, que lo recibió desde el primer minuto muy bien y logramos impulsar el museo que es hoy día”.

―¿Cree que falta visión de una institucionalidad cultural?

Creo que hay una subestimación de la institucionalidad. Sobre todo de la importancia que implican las instituciones culturales y el sector artístico y lo que significa el trabajo para el resguardo y difusión del patrimonio. Son temas de largo aliento. Es decir, la inversión que hay que hacer en cultura a nivel global, requiere proyectos de largo aliento, para que eso tenga resultados.

09 Octubre 2026
Entrevista a Varinia Brodsky, ex directora del Museo Nacional de Bellas Artes

Foto: Andres Perez

De León Ferrari a cuadros apatronados

La gestión de Brodsky tuvo cifras históricas, con 517 mil visitas en 2025. El foco fue relevar a artistas mujeres y LGBTQ+ tanto históricos como contemporáneos. No obstante, su periodo no estuvo exento de polémicas.

La más reciente fue la cancelación de la exposición del argentino León Ferrari, en junio. El trabajo comenzó tras la firma de un convenio con el Museo de Bellas Artes de Argentina. Sin embargo, se suspendió por falta de presupuesto.

El proyecto era financiado por un convenio anual con el Ministerio de las Culturas. “Empezaron a pasar los meses y no salió, el convenio quedó sin avance. Después nos avisan que no hay dinero, por lo cual, nos vimos en la obligación de bajarla. El museo no contaba con los recursos propios para poder llevar adelante esa muestra y teníamos una parte financiada, pero era absolutamente necesario contar con esos otros recursos. Tuvimos que tomar esa medida que fue terrible”, explica la exdirectora.

―¿Cómo esto deja al museo a nivel internacional?

Nos deja muy mal, porque perdemos mucha credibilidad a nivel institucional. Se sobreentiende, o debería entenderse, que un museo nacional de estas características desarrolla una labor con un compromiso que tiene formas y maneras de cumplirse. Quedamos muy mal, porque más allá de un cambio de gobierno, las instituciones nacionales y los museos tienen una labor permanente. Eso fue muy perjudicial para nosotras y para mí personalmente como directora, porque hay que dar explicaciones. También, evidentemente, la frustración de no poder lograrlo después de todo ese tiempo de trabajo. Son proyectos que requieren tiempo, esto no se programa en vista de un gobierno entrante, se programa en vista de una visión editorial que yo estaba intentando llevar adelante.

Al estallar la polémica, el ministro de la cartera, Francisco Undurraga, aseguró a Radio Bío Bío: “Lamentablemente, no se encontraron los recursos. Yo, en lo personal, no he conversado sobre esta materia con la directora del MNBA”.

―¿Hubo conversación?

No, nunca tuvimos ocasión de reunirnos a conversar.

La obra del artista ocuparía la sala principal del recinto, la Sala Matta, que ahora, tras la falta de exposición, se encuentra cerrada.

La exposición Luchas por el arte también generó debate, por los cuestionamientos a los “cuadros apatronados”, o las críticas a la exposición de Janet Toro, Intimidad Radical. Desbordamientos y gestos.

“A nivel de dirección, a nivel de equipo, por supuesto que fueron momentos difíciles de abordar. Sobre todo te diría el que tiene que ver con Luchas por el arte, que era el tema de los marcos, porque esta era una exposición que se había abierto antes de yo asumir la dirección. Fue muy sorpresivo, que más o menos a un año y medio después, surgiera esto indicando que la directora está haciendo un descuido al patrimonio del país y que las curadoras estaban poniendo en riesgo determinadas obras; tampoco comprendiendo lo que implica hoy la museología crítica, que es una cuestión que están desarrollando a nivel global todos los museos con cierta mirada contemporánea”, rememora.

“Entonces, yo creo que hubo una mirada misógina al respecto. Creo que yo, para cierto sector más conservador, probablemente era una figura incómoda, porque represento otras cosas de lo que se venía haciendo en el Bellas Artes”, añade.

A pesar de todo, ve el lado positivo a los debates públicos. “Situaciones como estas provocaron que mucha gente llegara al museo, por ejemplo, a ver con sus propios ojos de qué estaban hablando. Eso es sumamente interesante”.

El freno al Plan Maestro

Al hablar de falta de recursos, Brodsky pone un tema sensible sobre la mesa: la paralización del Plan Maestro. Diseñado por el arquitecto y exdirector Fernando Pérez, contemplaba tres etapas de ejecución. La primera se concretó con éxito entre 2023 y 2025 y contempló la restauración y conservación del hall central y el perímetro del segundo piso.

Sin embargo, la segunda y tercera, que incluían la recuperación del anfiteatro, ya no cuentan con recursos.

“Lamentablemente ese recurso, a propósito de los recortes, se retira y quedamos con unos trabajos muy importantes para la infraestructura del museo pendientes”, revela.

“A mí me extrañó mucho que el recorte hacia la infraestructura del museo se haya bajado, porque creo que hay una comprensión transversal de que el patrimonio y los edificios patrimoniales son una prioridad”, agrega.

El vacío

El proyecto de Ley de Presupuesto 2027 contempla una disminución del 10,1%. ¿Cómo podrían afectar los recortes al Bellas Artes?

“Supongo que la no renovación de mi contrato va a tener una proyección de buscar a una persona con la experiencia y las líneas comunes, en términos de contenido, con el gobierno. Con lo cual, imagino que eso va a significar también un refuerzo en términos presupuestarios. De lo contrario, sería aún más absurdo no haberme renovado. Espero que así sea, le deseo lo mejor al Museo de Bellas Artes”.

“Mi relación no es personal con el museo. Soy parte de un sistema de personas que con mucha convicción han y seguiremos trabajando por el desarrollo de la cultura y en mi caso, las artes visuales. Estoy totalmente segura de que es un sector que requiere una inversión importante. Pienso que ojalá la nueva dirección logre dar continuidad a cierto trabajo de apertura que hemos desarrollado, espero que los públicos sigan sintiendo el museo como un espacio propio, que todas las comunidades, grupos y personas para las cuales abrimos; no solo participación, sino que el lugar sentirlo como tu casa. Creo que eso se sintió, espero que siga siendo así”.

03/09/2025 - VARINIA BRODSKY - Foto - Mario Tellez / La Tercera

La dirección subrogante será asumida por María Soledad Castro Martínez, quien actualmente es asesora del gabinete de la dirección nacional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. También fue seremi de Culturas de la región de Ñuble entre 2018 y 2022.

Oficialmente, Brodsky dejó el cargo el 30 de septiembre. Estos días, ha estado transitando distintos estados de reflexión profesional y personal. “Han sido veinte años de un trabajo constante. Con mucha convicción para aportar al desarrollo de las artes visuales. Pero una de las cosas que me ha dado mucha fortaleza y mucha paz es el apoyo que yo he recibido, no solo del sector artístico, sino también ciudadano”, reflexiona.

―¿Volvería a postular a la dirección?

Puede ser, no lo descarto, pero en este minuto me es difícil proyectar cualquier cosa, porque es un trabajo duro, que requiere una mirada más integral de parte de las instituciones, que tiene que ver incluso con Hacienda. No comprendo que instituciones de esta importancia y envergadura tengan presupuestos tan precarios, incluso respecto de otras instituciones que no resguardan patrimonio del país. Creo que el tema del patrimonio y las colecciones es gravitante.

En su futuro profesional, se vislumbra en la academia y proyectos independientes. “Prefiero darme un espacio de mayor libertad, de mayor reflexión y pausar un poco mi relación institucional, que siempre ha sido como mi foco”.

Esta pausa también permea en el entorno cercano de la exdirectora.

“Bueno, mi hija (de 12 años) está feliz (ríe), porque significa estar más tiempo con ella. Las familias también son afectadas cuando su madre se dedica al cien por ciento a un trabajo. Me gusta tener el espacio y tiempo de poder estar más presente para ella. Apuntar a una mejor calidad de vida en ese sentido”, dice.

A modo de cierre, reflexiona: “La vida se compone de tantas partes, yo lo he dado el todo por el todo. Es un espacio que por primera vez me enfrento: el vacío, que me parece que, en términos simbólicos, es importante poder vivirlo, procesarlo y entender bien cómo seguir. Es un vacío, pero un vacío positivo, no es el abismo”.