El amor se tomó la más reciente entrega de “Vecinos al límite”, el reality del 13, que ya vive su recta final.

Y es que Paula Pavic y Camilo Huerta protagonizaron una gran celebración de matrimonio, con vestidos lujosos, bailes y hasta un divertido maestro de ceremonias que hizo reír a todos.

“Con paciencia y saliva”

La jornada comenzó con una nueva competencia de nominación femenina, donde Nabila del Mar se quedó con la victoria y Lisandra Silva perdió, quedando nominada para el duelo de eliminación.

Al mismo tiempo, los preparativos para el evento ya estaban en marcha. Charly autorizó a Paula a visitar la Casa de Lujo para escoger su vestido de novia junto a unas modistas, mientras que en la Casa Abandonada, los hombres ensayaron el baile que le presentarían a la novia y luego se dirigieron al Bar VIP para prepararse con ayuda de estilistas.

La cuota de sorpresa la puso Agustín Pastorino, quien volvió al encierro para asumir como padrino del matrimonio. Por supuesto, todas las miradas estuvieron en su reencuentro con Paz Roldán, a quién saludó fríamente.

Luego llegó el momento más esperado del reality. La ex del “Chino” Ríos hizo su entrada a la sede vecinal, convertida en una improvisada iglesia, del brazo de Cote Norambuena, mientras Camilo la esperaba muy emocionado. En tanto, Joche Bibbó asumió como maestro de ceremonias y, fiel a su estilo, aportó la dosis de humor que no podía faltar.

El ex “Mundos opuestos” dejó la grande con una divertida intervención que provocó carcajadas de todos los presentes. “Hizo un trabajo de orfebre y, como también siempre lo digo: paciencia y saliva. Amén”, exclamó en referencia al particular esfuerzo de Camilo por conquistar a Paula.

Y como en toda boda, también tuvo lugar el tradicional lanzamiento del ramo. Paula lo lanzó y fue Natu Urtubias quien logró atraparlo, justo antes de que comenzara otra celebración, pues al llegar la medianoche, sus compañeros la saludaron por su cumpleaños.

Tras el matrimonio, los hombres presentaron su baile grupal a la empresaria, y luego los recién casados protagonizaron su propio baile frente a sus compañeros.

Después partieron la torta y se fueron al dormitorio que Charly había preparado especialmente para ellos, finalizando así una romántica e inolvidable noche.

A la mañana siguiente, los flamantes novios regresaron a la casa comentando lo mucho que habían disfrutado su matrimonio y lo felices que estaban con sus anillos grabados con sus nombres.