La moda se transforma cuando se atreve a explorar nuevos códigos: una hoja puede convertirse en una pieza escultórica, un traje de oficina puede encontrar su lugar en la pista de baile y los símbolos de una cultura pueden adquirir nuevas formas sobre una prenda. Esa diversidad marcó la segunda jornada de Volvo Fashion Week México, celebrada en Studios Maravilla, donde Raquel Orozco, Caballería, Harris & Frank y Pineda Covalin presentaron cuatro perspectivas distintas sobre el diseño contemporáneo.
La jornada transitó entre volúmenes experimentales, sastrería reinterpretada, elegancia cotidiana y estampados que reivindican la identidad mexicana. Cuatro colecciones con lenguajes propios que mostraron distintas posibilidades para entender cómo se viste, se construye y se comunica una idea a través de la ropa.
Raquel Orozco: el arte de transformarse a través de la moda
Folia: The Art of Unleaving, la colección Spring 2027 de Raquel Orozco, abrió la jornada con una propuesta que entiende la transformación como un proceso de desprendimiento y renovación. Inspirada en el ciclo natural de las hojas, la diseñadora trasladó esta idea al lenguaje textil mediante volúmenes orgánicos, siluetas escultóricas y contrastes de materiales.
Uno de los elementos más distintivos fueron las hojas tridimensionales, elaboradas artesanalmente a partir de residuos textiles de colecciones anteriores. Lana, seda, algodón y fibras recicladas encontraron una nueva vida en formas, relieves y nervaduras caladas que sustituyen temporalmente las flores icónicas de la firma. La propuesta integra así la experimentación estética con una filosofía de aprovechamiento de materiales.
La construcción de las prendas también fue fundamental. Lanas, tafetanes, failles y gabardinas convivieron con crepes, viscosas y organzas de seda pintadas a mano. El contraste entre estructuras y transparencias aportó movimiento a una colección que explora el equilibrio entre fuerza y ligereza.
El color acompañó el recorrido conceptual de Folia: de los tonos arena, terracota y moka a matices como verde salvia, salmón botánico y lavanda, hasta llegar a acentos vibrantes de magenta, verde esmeralda, rojo, azul profundo y lime chartreuse.
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La colección también marcó un momento relevante para la firma con la presentación de su primera línea masculina integral. Esta propuesta amplía el universo creativo de Raquel Orozco y dialoga con su colección femenina y su marroquinería de diseño unisex. Más que una incorporación aislada, representa una nueva dimensión para el lenguaje de la casa, que mantiene su atención en la construcción, los materiales y la identidad visual.
Con Folia, la diseñadora plantea que soltar no significa desaparecer, sino abrir espacio para una nueva forma de existir. Una idea que toma cuerpo en prendas donde la materia se transforma y adquiere una expresión escultórica.
Caballería: sastrería, noche y contrastes
Después de la propuesta orgánica de Raquel Orozco, Caballería llevó la pasarela hacia un territorio marcado por el contraste entre la formalidad corporativa y la libertad de la cultura techno.
La colección construye la historia de un grupo de neo-yuppies que transita del escritorio a la pista de baile. En ese recorrido, los códigos tradicionalmente asociados con el mundo ejecutivo —como los trajes, las camisas y la sastrería estructurada— se encuentran con referencias deportivas, detalles ornamentales y una estética nocturna.
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La paleta visual destacó por el uso de negro, blanco y azul, acompañados por acentos metálicos dorados. Estos tonos reforzaron el carácter de una propuesta que juega con la contención y el desenfreno, mientras que las mallas negras colocadas sobre el rostro de los modelos aportaron un elemento gráfico que acentuó su atmósfera enigmática.
En las prendas, la sastrería abandonó su rigidez habitual. Los sacos con solapas drapeadas se llevaron dentro del pantalón, mientras los trajes deportivos se combinaron con camisas de distintos cuellos: italiano, americano, chimenea y mao. Las texturas y proporciones contribuyeron a desplazar las piezas de su contexto tradicional para integrarlas en una narrativa más relajada.
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La colección también incorporó referencias románticas al Medievo, visibles en vestidos camiseros, conjuntos de inspiración alquímica y pedrería integrada en textiles. El cisne apareció como emblema de la propuesta, una figura asociada con la elegancia que también encarna una dualidad: libre sobre el agua, pero torpe en tierra firme.
En Caballería, la ropa formal no desaparece frente a la estética nocturna; se transforma al entrar en contacto con ella. El resultado es un guardarropa que mantiene elementos de estructura y disciplina, pero permite que la individualidad encuentre espacio entre las convenciones.
Harris & Frank: una nueva mirada a la elegancia masculina
Con A Sense of Time, Harris & Frank presentó una colección que sitúa la elegancia en la vida cotidiana. La propuesta parte de una idea sencilla: vestir bien no necesita depender de una ocasión extraordinaria, sino que puede formar parte de la manera de habitar el día a día.
La colección explora una masculinidad contemporánea a través de contrastes cromáticos, juegos de proporciones y mezclas de estampados. Estos recursos actualizan los códigos clásicos del vestir y aportan personalidad a las combinaciones, sin abandonar la intención de construir una imagen cuidada.
La propuesta también puso atención en los accesorios, con una alianza junto a AHLEM y Óptica Quevedo. Los armazones se integraron al lenguaje de los looks como elementos que complementan y modifican su carácter, en lugar de funcionar únicamente como detalles finales.
El concepto de A Sense of Time se relaciona con una forma de entender el lujo que privilegia el tiempo, la autenticidad y el disfrute de los momentos cotidianos. La elegancia, bajo esta perspectiva, no depende de la rigidez ni de reglas inamovibles: se construye a través de elecciones personales y de la relación entre las prendas.
Frente a la tensión entre oficina y pista de baile planteada por Caballería, Harris & Frank presentó una visión más pausada del guardarropa masculino. Una propuesta en la que los códigos clásicos funcionan como punto de partida para explorar nuevas combinaciones y expresar individualidad.
Pineda Covalin: los símbolos mexicanos se reinventan
La jornada concluyó con Futuro Indómito, la colección de Pineda Covalin que toma la cultura mexicana como punto de partida para experimentar con estampados, color y composición.
La firma, reconocida por incorporar referencias culturales a sus diseños, exploró nuevas maneras de presentar símbolos de la identidad nacional. Entre los motivos aparecieron representaciones gráficas de la lucha libre y elementos inspirados en la naturaleza mexicana, reinterpretados mediante cambios de escala, superposiciones y composiciones visuales.
En esta propuesta, los estampados no funcionan únicamente como decoración: se convierten en protagonistas de las prendas y determinan buena parte de su carácter. La modificación de sus proporciones y la manera en que se distribuyen sobre las superficies textiles generan nuevas lecturas de imágenes reconocibles.
El color también desempeña un papel central. Las composiciones visuales articulan los distintos motivos y refuerzan el contraste entre referencias tradicionales y tratamientos contemporáneos. Así, la colección encuentra posibilidades de experimentación sin abandonar los elementos que forman parte del ADN de la firma.
Futuro Indómito plantea que mirar hacia las raíces no significa mantenerlas intactas ni limitarse a reproducirlas. La identidad cultural puede transformarse, dialogar con otros lenguajes y convertirse en una fuente de creación para el presente.
Cuatro colecciones, distintas formas de entender la moda
La segunda jornada de Volvo Fashion Week México mostró un panorama diverso del diseño nacional. Raquel Orozco exploró la transformación a través de materiales y volúmenes escultóricos; Caballería cuestionó los límites entre la sastrería y la estética nocturna; Harris & Frank llevó la elegancia masculina al terreno cotidiano, y Pineda Covalin reinterpretó los símbolos mexicanos mediante el color y los estampados.
Más que responder a una sola tendencia, las cuatro propuestas demostraron cómo la moda puede funcionar como un espacio de experimentación, donde las prendas expresan ideas sobre la identidad, la cultura y las maneras de habitar el presente.
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