Fue en octubre del año pasado que Sergio Yáber comenzó su tanda de declaraciones en la causa que lidera la fiscal regional de Los Lagos, Carmen Gloria Wittwer, respecto de la denominada trama bielorrusa, donde se indagan supuestas coimas de los abogados Eduardo Lagos Herrera, Mario Vargas y Gabriel Silber a la exministra de la Corte Suprema Ángela Vivanco, para que favoreciera los intereses del Consorcio Belaz Movitec (CBM).

En esa investigación, de acuerdo con antecedentes que pudo revisar este medio, el Conservador de Bienes Raíces de Puente Alto ha declarado en al menos cinco oportunidades, en función de un acuerdo de cooperación eficaz que suscribió con el Ministerio Público.

Si bien hasta ahora no se ha confirmado que Yáber hubiese cerrado un trato de esa naturaleza en lo referente a la causa por irregularidades en nombramientos judiciales, investigación que recayó en manos de la fiscal regional de Valparaíso Claudia Perivancich, ahí el abogado también suma más de una oportunidad en la decidió renunciar a su derecho a guardar silencio.

Frente a ese equipo, el hoy suspendido conservador ha comparecido dos veces, acompañado del abogado y exfiscal regional de Valparaíso Pablo Gómez, instancias en que ha entregado detalles sobre cómo y cuándo se abordaban determinadas designaciones y sobre las personas que él recomendaba.

En su segunda declaración, las primeras consultas de los investigadores estuvieron enfocadas en que Yáber detallara sobre sus encuentros con Vivanco.

Por eso fue que comentó que, tras asumir en el cargo, en octubre de 2018, se reunió con la exjueza a tomarse un café en el mall Casacostanera. “No recuerdo si me llamó ella o la llamé yo. Podría haberla llamado para juntarnos a celebrar y para mencionarle la contratación de Gonzalo Migueles, porque necesitaba contratar a alguien de mi confianza. Yo lo conocía desde los años 90, aunque él no se acordara de mí desde esa fecha. Luego a fines de noviembre o en diciembre acordamos la contratación de Gonzalo”.

Respecto de por qué selló ese acuerdo con Vivanco y no directamente con Migueles, Yáber respondió: “Para hablar el mismo idioma, como abogados, entre judiciales”.

¿Qué características tenía Migueles para que lo contratara? De acuerdo con lo detallado por el abogado, porque por su experiencia en una empresa avícola tenía manejo de personal: “Yo tenía un conservador de 14 personas en Coquimbo y pasaba a tener uno de 50 personas. A mi me habían hablado del tema personal en Puente Alto, por eso lo conversé con él. A Nelson Vera le presenté de inmediato a Migueles y también se lo presenté a Claudia Soto y nos tincó para el cargo. En el cargo lo hizo fantástico, aunque después supe, previo a ir a la Comisión de Ética de la Corte Suprema, que no era contador auditor”.

Yáber, además, mencionó que no tenía más opciones en mente. “Había solo una persona que me tincaba que era Víctor Rojas, pero también yo manejaba información que había tenido algunos problemas comerciales, por lo que opté por Gonzalo Migueles, cosa que reitero fue un excelente funcionario”, declaró ante los investigadores.

Los investigadores apostaron por dilucidar si la contratación hubiese tenido que ver con eventuales gestiones de Vivanco para que Yáber se convirtiera en Conservador de Puente Alto, pero el imputado dijo desconocer si ella hizo algo por él.

“Había un séquito de gente apoyándome a nivel ministerial y presidencial dada mi trayectoria, pero no sabría decirle si hizo o no hizo algo por mí. Hay gente que promete e incumple, no sé si alguna vez me ofreció algún tipo de ayuda a nivel ministerial o presidencial”, sostuvo.

Luego manifestó que si Vivanco tenía interés de que él llegara al cargo, eso no hubiese implicado que se dejaría presionar por ella.

También se le consultó si Vivanco influyó en la designación de Yamil Najle, a lo que contestó: “Sé que Ángela Vivanco era muy amiga de Yamil Najle y con Carlos Swett, así que es perfectamente posible que hubiera hecho alguna gestión. Yamil Najle me dijo directamente que ella lo estaba ayudando en la postulación a Viña y a Concón. Por la experiencia uno sabe que, si tienen confianza con algún ministro de la Corte de Apelaciones, un ministro de Corte Suprema podría haber llamado o influido en algún ministro de un tribunal inferior”.

En el mismo sentido, reconoció que él sí hizo llamadas por Najle: “Para el nombramiento de Yamil Najle debo haber llamado a personas que conozco porque yo ayudo a mis amigos. Lo mismo ocurrió con Rodrigo Ortúzar, cuando postuló, debo haber hablado con Matías Walker o él me llamó a mí para preguntarme por su nombramiento para notario en Salamanca”.

Yáber descartó haber promovido al actual ministro de la Corte de San Miguel Danilo Quezada y manifestó que sólo atendió sus llamados porque era muy insistente.

Al cierre de su testimonio, se le consultó sobre otras gestiones que desarrollaba Migueles, como las referentes al corretaje de propiedades, oportunidad en que se lanzó en contra de la teoría del caso que ha planteado Vivanco, pues a juicio de Yáber, la exministra sí estaba al tanto de lo que hacía su expareja.

En concreto, se le preguntó por qué el conservador de Viña del Mar, Luis Fischer, contrataría las labores de Rodrigo Ortuzar, para que tomara una causa a medias con Migueles, siendo que éste último no era abogado.

Por lo que Yáber aclaró: “Sobre la expresión que utilizó en el Whatsapp de que se ‘contrató a Vivanco’ en una causa por sus inmobiliarias’ yo pude desprender que no se trataba de una simple contratación a Gonzalo, más ahora con todos los antecedentes de esta pareja Vivanco-Migueles, que son imputados en la causa bielorrusa, en la causa Fundamenta. Entonces para mí con todos los trascendidos de prensa es muy difícil diferenciar al señor Migueles con la señora Vivanco porque pienso que son una sola persona. Y considerando que en la misma factura se indicaba el número de causa de la inmobiliaria de Fischer donde se podía inferir la intervención de la ministra Vivanco. Según he escuchado, además, ella era la presidenta de la sala”.

Los descargos de la exsuprema

Consultada respecto de las aseveraciones de Yáber, Vivanco manifestó, en primer punto, que su designación como conservador fue contemporánea a su nombramiento como suprema, “por lo cual, como ya he dicho en varias oportunidades, yo no tenía ninguna noticia. Es él quien que me contó en su casa que venía postulando a este cargo. Es imposible que yo haya tenido ninguna injerencia”.

En relación con el nombramiento de Najle, agregó que “lo único que hice fue consultarle a un par de personas cómo venía la mano respecto de la votación de Concón, y la gente me dijo qué posibilidades no le veían ninguna, cosa que le transmití. Pero jamás intervine ayudándolo ni pidiendo votos para él, ni en ninguna cosa por el estilo, ni tampoco me lo pidió”.

Y con respecto de la causa de Fischer, sumó: “Yo no tenía ninguna solicitud ni relación con esa causa en el sentido de que me hayan pedido o yo me haya comprometido a alguna decisión. Si es que yo estaba presidiendo la sala, cosa que no recuerdo, lo más probable es que la causa haya llegado bajo el nombre de una inmobiliaria y, en consecuencia, ni siquiera pude haber sabido que le pertenecía a Fischer. Y Fischer jamás me pidió nada, ni tampoco tuve ningún compromiso con él de ninguna especie”.

“Lo que dice, por lo demás, de que Gonzalo y yo éramos una persona, me parece una declaración por lo menos absurda, porque tendríamos que pensar lo mismo respecto de la esposa del señor Yáber y de él. O sea, ella también tendría que haber tenido que ver en los cargos que a él le están acusando, si es que ser esposo o ser pareja significa ser una misma persona. Como yo he aclarado en numerosas oportunidades, las gestiones que Gonzalo hizo las hizo a título personal y yo no he tenido nada que ver ni él me representa. Y por otra parte, nunca con el señor Yáber tuve una conversación en relación con gestiones, dineros o transacciones. Cosa también curiosa, si es que Gonzalo y yo éramos la misma persona”, agregó.

De la misma forma, la exjueza hizo presente que “durante este proceso me he dado cuenta que es muy posible que algunas personas hayan usado mi nombre para obtener beneficios sin que yo lo supiera. Posiblemente dentro de ellas está el señor Yáber y eso no significa que yo haya sido partícipe de ninguna conducta que ellos hayan desarrollado, sino que creo que abusaron de su relación de amistad o de su relación de cercanía conmigo”.