San Sebastián.— Era la estrella más esperada del Festival de San Sebastián y Brad Pitt decidió aprovechar la ciudad antes de enfrentarse a los flashes.

En los días previos a la presentación de En el corazón de la bestia, paseó, comió y visitó algunos de los lugares más conocidos de la ciudad vasca y sus alrededores, como Chillida Leku.

La expectación que había acompañado su llegada se repitió en el Kursaal. Pitt apareció sonriente para presentar la cinta junto al director David Ayer y la productora Olivia Hamilton ante un auditorio repleto de periodistas.

Y nada más entrar protagonizó uno de los momentos más divertidos de la mañana: recibió una ovación y, por una aparente confusión, volvió a salir del escenario. Cuando regresó segundos después, los nuevos aplausos se mezclaron con las risas de los asistentes y las del propio actor.

Así llegó Pitt, 17 años después de su anterior visita al festival con Malditos bastardos, de Quentin Tarantino.

Ahora lo trajo una película sobre la supervivencia en condiciones extremas con una idea más cotidiana: ante el dolor y las dificultades, no siempre es necesario mirar hasta el final del camino, sino concentrarse en alcanzar el siguiente triunfo.

“Todo consiste en conseguir pequeñas victorias. Vas a sufrir pérdidas, vas a sufrir dolor, pero se trata simplemente de llegar hasta la siguiente pequeña victoria”, explicó Pitt.

El actor interpreta a James Belmont, un oficial retirado de las Fuerzas Especiales que, tras un accidente aéreo, queda atrapado junto a su perro de combate, Odín, en la naturaleza salvaje de Alaska.

Se trata de una historia de supervivencia que utiliza para hablar de la lealtad y de las secuelas de la guerra.

“La violencia puede convertirse en una adicción cuando has crecido rodeado de ella o te has hecho adulto en ese entorno; se convierte en algo para lo que estás programado”, dijo Ayer.

Pitt destacó la relación entre James y Odín como la otra clave.

“Somos capaces de luchar más por otra persona que por nosotros mismos”, añadió Pitt. “Esa forma de cuidado, amor y lealtad es lo que mantiene a los dos en movimiento”.

El perro también terminó llevándose buena parte de las risas de la rueda de prensa. Pitt contó que trabajar con Uber, que interpreta a Odín, suponía aceptar que una escena podía cambiar dependiendo de lo que el animal decidiera hacer. “Terminé siendo actor, entrenador de perros, actor, entrenador de perros… todo en mitad de una escena”.

Ayer reveló que su protagonista canino tenía peluquería y maquillaje, vestuario, camión propio, lugar para dormir y hasta dobles. Pitt quiso dejar claro, eso sí, que Uber no se comportaba como una estrella: “Nada de comportamientos de prima donna. Era el primero en estar preparado”, desató las risas.

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