Motivado por seguir la línea editorial del estudio mexicano de animación Fotosíntesis Media, en el que han hecho películas bajo la idea de crear “entretenimiento con causa” que genere conciencia social, es que el realizador Miguel Ángel Uriegas quiso mezclar la fantasía con la animación para hablar de la migración y los refugiados en Un reino para todos nosotros.
En este caso en específico sentimos que, desafortunadamente, es un tema inherente al ser mexicano el hablar de migración, migración y también refugiados. Así que Un reino para todos nosotros surge de la necesidad de hablar de este fenómeno social con el que vivimos desde que tenemos uso de razón los mexicanos a través de una alegoría en un mundo fantástico”, contó Miguel Ángel Uriegas en entrevista con Excélsior.
Tras haber estrenado filmes como El ángel en el reloj en 2017, que abordaba el tema de una niña con cáncer o tres años después Un disfraz para Nicolás, cuyo protagonista era un niño con Síndrome de Down, Uriegas y su equipo llegan a la cartelera nacional con Un reino para todos nosotros, misma que sigue a Serendín y Fran, dos hermanos que viven custodiados en una franja de tierra y que desean montar un tren llamado La Bestia para escapar a “El reino”, un paraíso en la tierra, protegido por grandes murallas y en donde se encuentra el famoso árbol de la vida que nutre a toda la humanidad. Pero el poder y la ambición de unos cuantos ha generado condiciones de desigualdad que esos hermanos buscan eliminar.
“Nosotros en Fotosíntesis lo que hacemos siempre es acercarnos a asociaciones civiles para hacer la investigación sobre la causa. En este caso nos acercamos a la ACNUR, que es la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados, para investigar bien cuál es la problemática, cuál es la realidad de esta situación, identificar a estos actores y poder recrearlos en esta historia”, contó el realizador.
Obviamente el pilar es el tren de La Bestia, que es algo que conocemos de hace años; se habla del padre Solalinde, de Las Patronas (en Veracruz) que son las que se encargan de, por voluntariado, ayudar a todos los migrantes que pasan en el tren, dándoles despensas, agua o ayuda de cualquier forma. Todo eso lo ponemos en la historia como una alegoría, un simbolismo, justo para que esta historia de fantasía sí esté enraizada en cosas reales”, apuntó Uriegas Flores.
Así, el realizador desea que con Un reino para todos nosotros el público se adentre y conozca aún más el fenómeno de la migración y las distintas aristas que tiene.
“Nosotros siempre hemos pensado que somos los que queremos llegar a Estados Unidos y que estamos debajo de toda esa cadena, pero no es así. Con esto nos dimos cuenta de que hay otros migrantes que están llegando con nosotros y hay unos que se están quedando aquí en el país. Así que nos está tocando vivir esa dualidad de que sí queremos que nos traten bien los de arriba, pero a nosotros nos toca tratar bien también a los que están llegando de más abajo”, puntualizó.
Un reino para todos nosotros, cuya escritura comenzó en 2017 de la pluma de Miguel Angel Uriegas, Jonathan Barceló y Mariano Vives, iba a ser un filme producido entre México, Brasil y Dinamarca, sin embargo terminó siendo producido por México y Colombia.
Año importante para la animación
Este 2026 México logrará estrenar siete filmes animados en la cartelera, algo que es inédito para nuestro país. En abril se estrenó Bem, un lémur en fug’ de Leopoldo Aguilar; le siguió La familia del barrio: La maldición del quinto partido, de Sergio Lebrija, y luego llegó a salas Gungo y los juegos cavernícolas, de los hermanos Rodolfo y Gabriel Riva Palacio.
Este fin de semana se estrena Un reino para todos nosotros, después llegará La venganza del charro negro, de Marvick Núñez; luego La marca del jaguar, de Víctor Mayorga, y finalmente se podrá ver a Mi amigo sol, de Alejandra Pérez González.
“Es un buen momento para la animación porque ya se están formando muchos artistas que incluso ya están trabajando con estudios en otros países. Eso no pasaba hace 20 años, entonces, la animación aquí ha crecido mucho y es una gran derrama económica, sobre todo porque a diferencia del cine de acción viva, en donde tienes un rodaje de ocho o 12 semanas, que ahí es donde se concentra la mayor parte del dinero, de la derrama económica, de empleos, aquí (la animación) sí son muchos empleos constantes durante tres años. Así que estas siete películas sin duda le dieron trabajo al menos a dos mil personas durante tres años”, reflexionó el director de 42 años.


