Ana fue víctima del robo de su vehículo híbrido en la alcaldía Tlalpan tras dejarlo estacionado en la zona de hospitales a donde acudió para visitar a un familiar.
La mujer señaló que fue en julio pasado cuando estacionó su automóvil de la marca Toyota en calles de la colonia Isidro Fabela, zona en la que opera una banda de roba coches conocida como los Zig Zag como ha documentado Excélsior.
“Dejé mi carro como a las 6 de la tarde y cuando salí en la madrugada del hospital ya no estaba, primero pensé que se lo había llevado la grúa”.
“Revisé en internet y no aparecía mi carro, después pasó una patrulla y me confirmaron que no estaba en un corralón; los oficiales me trasladaron al MP”, indicó en entrevista con este medio.
Ana refirió que presentó una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y que el seguro le hizo válida la cláusula del robo de su vehículo.
“Creí que por ser híbrido iba a estar más tranquila del robo de autopartes o del robo del mismo vehículo, porque las piezas son más caras y difíciles de encontrar, pero ya vi que a los delincuentes no les importa”, comentó.
Aunque los vehículos de combustión siguen concentrando la mayoría de los robos de automóviles en México, los vehículos híbridos comienzan a cobrar terreno en las estadísticas delictivas, con 105 unidades robadas en lo que va de 2026, de acuerdo con datos de la Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (OCRA).
Las cifras también registran dos vehículos eléctricos robados durante el mismo periodo, frente a 8 mil 972 automóviles de combustión y 23 mil 306 unidades cuyo tipo de propulsión aparece como desconocido.
El crecimiento de las tecnologías electrificadas en el parque vehicular mexicano también comienza a reflejarse, aunque todavía en una proporción menor, en el fenómeno del robo de automóviles.
Para Germán Carmona, presidente de la Asociación Mexicana de Impulso al Vehículo Eléctrico (AMIVE), el comportamiento delictivo no es ajeno a la evolución del mercado automotor, aunque existen tecnologías que dificultan la sustracción de unidades eléctricas e híbridas.
Desgraciadamente el robo siempre va a existir y, como en cualquier otro vehículo, pues ¿qué es lo que se van a robar? Autopartes”, señaló.
Carmona consideró que uno de los retos para la industria consiste en que los fabricantes y concesionarios puedan ofrecer costos de reposición accesibles, particularmente en autopartes, para evitar que los consumidores tengan que recurrir al mercado negro ante los elevados precios de las refacciones.
Tecnología es clave
El presidente de AMIVE destacó que los vehículos eléctricos incorporan cada vez más tecnología, lo que puede convertirse en una herramienta para inhibir el robo y facilitar la localización de las unidades.
Explicó que los automóviles modernos cuentan con sistemas de geolocalización GPS, muchos de ellos instalados de manera discreta y con mecanismos que dificultan su desactivación.
“Cada vez es menos fácil robárselos en el sentido de que es muy fácil localizarlos”, afirmó.
De acuerdo con Carmona, esta tecnología representa una diferencia importante frente a vehículos de generaciones anteriores, debido a que la posibilidad de rastrear una unidad puede desincentivar a los delincuentes.
No obstante, el especialista señaló que el combate al robo también dependerá de que exista una respuesta adecuada por parte del mercado, principalmente en materia de refacciones, seguros y servicios especializados.
Seguros, otro reto para la electromovilidad
Carmona también señaló que los costos de los seguros representan uno de los desafíos para la expansión de los vehículos eléctricos.
Explicó que cuando una nueva tecnología llega al mercado suele existir incertidumbre entre aseguradoras, financieras y consumidores, situación que puede elevar inicialmente los costos.
Sin embargo, sostuvo que conforme aumenta el número de vehículos eléctricos e híbridos en circulación, también crece el mercado y la experiencia para atenderlos, lo que puede contribuir a reducir paulatinamente esos costos.
Micromovilidad también enfrenta retos
El presidente de AMIVE también habló sobre la expansión de la micromovilidad eléctrica, particularmente de bicicletas eléctricas y scooters, y señaló que uno de sus principales desafíos es el espacio limitado de las ciudades.
Consideró necesario avanzar en infraestructura, pero también en educación y cultura vial para lograr una convivencia adecuada entre peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas.
Puso como ejemplo el caso de Japón, donde, de acuerdo con su experiencia, la convivencia entre los distintos usuarios de la vía pública depende en buena medida de una cultura de respeto.
En Japón no hay gran infraestructura; lo que hay se llama cultura”, relató.
El especialista también advirtió sobre el uso de bicicletas eléctricas capaces de alcanzar velocidades de 50 y hasta 60 kilómetros por hora, al considerar que estas unidades pueden representar un riesgo tanto para sus conductores como para las personas que circulan a su alrededor.
Por ello, se pronunció a favor de establecer límites de velocidad y mecanismos para garantizar su cumplimiento.
Para Carmona, el avance de la electromovilidad en México no solamente dependerá de vender más vehículos eléctricos e híbridos, sino de construir un entorno que contemple seguridad, regulación, infraestructura, seguros accesibles, disponibilidad de refacciones y una mayor cultura vial.




