Esta receta de crepas saladas de jamón y queso gratinadas para desayunar rico desde temprano te ayudará a comenzar el día con los mejores aromas, para un ritual sabroso.
Las crepas gratinadas son un plato reconfortante donde la técnica se combina con el equilibrio perfecto entre proteínas, carbohidratos e intensidad láctea.
A diferencia de los desayunos rápidos convencionales, la preparación de crepas saladas invita a pausar el ritmo y aplicar cierta técnica en el proceso. Al finalizar, debes obtener bordes ligeramente crujientes, una capa de salsa bechamel y un corazón jugoso de jamón de pavo o pierna fundido con queso tipo Gruyère, Manchego o Gouda.
Integra estas crepas saladas de jamón y queso en tu repertorio matutino; será un éxito garantizado en tu mesa, ya sea para consentir a la familia durante un fin de semana o para impresionar a invitados en un almuerzo festivo.
Receta de crepas saladas de jamón y queso gratinadas
Ingredientes:
- Para la masa:
- 250 g de harina de trigo de todo uso
- 500 ml de leche entera a temperatura ambiente
- 3 huevos enteros (grandes, a temperatura ambiente)
- 40 g de mantequilla sin sal (derretida y templada)
- 1/2 cucharadita de sal fina
- 1 pizca de pimienta blanca molida
- Mantequilla adicional en poca cantidad (para engrasar la sartén)
- Para la salsa bechamel:
- 40 g de mantequilla sin sal
- 40 g de harina de trigo
- 500 ml de leche entera tibia
- ½ cucharadita de sal marina
- ½ cucharadita de nuez moscada recién rallada
- ½ cucharadita de pimienta blanca molida
- Para el relleno y gratinado:
- 250 g de jamón de pierna o pavo en rebanadas delgadas y de buena calidad
- 250 g de queso rallado que funda bien (Gruyère, Manchego, Gouda o Emmental)
- 50 g de queso parmesano recién rallado (para el dorado final)
- Cebollín fresco picado finamente (para decorar)
Preparación:
- En el vaso de la licuadora o en un tazón amplio con batidor de globo, combina los 3 huevos, la leche entera, la sal y la pizca de pimienta blanca.
- Agrega la harina de trigo previamente cernida gradualmente para evitar grumos. Incorpora la mantequilla derretida al final.
- Licúa o bate a velocidad media durante 45 a 60 segundos hasta obtener una mezcla fluida, homogénea y lisa, con una consistencia similar a la de la crema líquida para batir.
- Cubre el contenedor y deja reposar la mezcla en el refrigerador durante al menos 30 minutos (idealmente 1 hora).
- Calienta una sartén antiadherente para crepas (de 20 a 24 cm de diámetro) a fuego medio. Barniza ligeramente la superficie con una brocha con un toque de mantequilla.
- Saca la masa del refrigerador y revuélvela suavemente.
- Vierte un cucharón pequeño de masa (aprox. 50-60 ml) en el centro de la sartén e inclina circularmente con la muñeca para distribuir la mezcla de manera uniforme por toda la base.
- Cocina durante unos 60 a 90 segundos hasta que los bordes comiencen a
- desprenderse solos y el centro esté firme.
- Da la vuelta con ayuda de una espátula delgada y cocina el otro lado durante 30 a 45 segundos más.
- Transfiere la crepa cocida a un plato y repite la operación hasta agotar la masa, separando cada crepa con papel encerado si es necesario.
- En una cacerola pequeña a fuego medio, derrite los 40 g de mantequilla sin sal.
- Añade los 40 g de harina de una sola vez y mezcla con un batidor de globo durante 2 minutos para cocinar la harina sin que se dore (formando un roux blanco).
- Agrega la leche entera tibia en un hilo constante sin dejar de batir para disolver cualquier grumo.
- Continúa cocinando a fuego bajo-medio durante 6 a 8 minutos, moviendo constantemente, hasta que la salsa espese y napa la cuchara.
- Retira del fuego y sazona con la sal, la pimienta blanca y la nuez moscada recién rallada. Reserva tapando al contacto con plástico de cocina para evitar que se forme una nata exterior.
- Precalienta el horno a 190 °C con la función de gratinador (broil) lista si dispones de ella.
- Coloca una crepa sobre una superficie limpia. Úntale una cucharada generosa de salsa bechamel en el centro.
- Distribuye una o dos rebanadas de jamón y una porción de queso rallado (Gruyère o Gouda).
- Dobla la crepa por la mitad y luego nuevamente a la mitad para formar un triángulo, o enróllala en forma de cilindro regular.
- Acomoda las crepas ensambladas en una fuente para horno previamente engrasada con un poco de mantequilla.
- Cubre la superficie de las crepas en la fuente con el resto de la salsa bechamel.
- Espolvorea generosamente con más queso que funda y finaliza con el queso parmesano rallado.
- Hornea a 190 °C durante 10 a 12 minutos hasta que el interior esté bien caliente. Cambia el horno a modo gratinador los últimos 3 a 5 minutos para lograr una costra dorada y burbujeante.
- Retira del horno con cuidado, espolvorea con cebollín fresco picado y sirve las crepas saladas de jamón y queso de inmediato.
¿Se puede preparar sin gluten?
Se puede reemplazar la harina de trigo por una mezcla de harina de arroz y fécula de maíz, o recurrir a la harina de trigo sarraceno, la cual es naturalmente libre de gluten.
Sigue el arte de transformar ingredientes sencillos en una experiencia gastronómica deliciosa con estas crepas saladas de jamón y queso gratinadas; convierte el desayuno en un puro disfrute.




