“La humanidad se expresa a través del arte y de la cultura y por esta razón, quizá, el regalo más precioso que podemos hacernos unos a otros como seres humanos es compartir cultura, compartir sueños, emociones, y hacerlo en un mismo lugar, conectándonos unos con otros físicamente”.
Así lo dice a Excélsior Jérémy Garbarg, violonchelista del Cuarteto Arod, agrupación francesa que se presentará en la edición 54 del Festival Internacional Cervantino (FIC) el próximo 15 de octubre en el Teatro Juárez con un repertorio que incluirá obras de Claude Debussy, Béla Bartók y Fanny Mendelssoh.
Y agrega: “Considero que (la música) es algo realmente imposible de reemplazar. Y en este mundo donde todo se vuelve más rápido, más automatizado y también más individualista, siento que nuestro trabajo como músicos es conectar a las personas, y conectarlas con nosotros a través de la música”.
¿Es la música una forma de compartir historias a través del sonido?, se le pregunta a Jérémy Garbarg.
“La música es un lenguaje universal que permite compartir historias de personas y una cultura más profunda, aunque también se trata de conectar las emociones de las personas entre sí, ya que hay mucho diálogo entre artistas en el escenario y el público en la sala… Confío en que nuestro papel será cada vez más importante”.
¿Es hoy más difícil impulsar la música de concierto en este mundo globalizado? “En estos tiempos siempre se plantea la pregunta de cómo financiar la cultura en todo el mundo. Sin embargo, nosotros persistimos en buscar la esencia de la música de cámara”.
¿Considera que la IA impactará en el trabajo que ustedes realizan? “El tema es extremadamente interesante, en el sentido de que todos nos veremos afectados ante los cambios que tendrá la sociedad, debido a la revolución de la IA.
“Yo tendría curiosidad por escuchar, dentro de unos años, música compuesta e interpretada por inteligencia artificial. Seguro que sucederá y todos somos conscientes de esto. Ocurrirá en la música clásica un poco más tarde que en otros géneros musicales donde ya existe y ya ha reemplazado a la mayoría de los productores y compositores de música moderna, de cine o de ambiente.
“Pero la música de concierto es un lenguaje tan complejo que tomará más tiempo. Aun así, seguimos las evoluciones, por supuesto. Por ejemplo, es extremadamente interesante lo rápido que progresa en la comprensión de la gramática de la música clásica”, reconoce.
Por último, el violonchelista destaca que en el repertorio que interpretarán en el Cervantino (Claude Debussy y Béla Bartók) incluirán el “Cuarteto de cuerdas en mi bemol mayor”, de Fanny Mendelssohn (1805-1847) para hacerle justicia a esta compositora, un tan olvidada.
“Como quizá sepan, el padre de los Mendelssohn le prohibió a Fanny hacer carrera como compositora, porque quería promover la música de Félix. Ella estaba muy frustrada por esta situación y organizaba conciertos dominicales en un departamento donde recientemente estuvimos en residencia con el apoyo de la Fundación Zubin Mehta.
“Así que quisimos ayudar a desarrollar el reconocimiento que Fanny merecería como compositora, porque creemos que su cuarteto es realmente hermoso, una música intensa y romántica que necesita ser tocada ahora que tenemos una mentalidad más abierta sobre la condición de las mujeres”, asevera.
Fundado en 2013, el Cuarteto Arod — integrado por los violinistas Jordan Victoria y Alexandre Vu; el violista Tanguy Parisot, y Jérémy Garbarg— se ha presentado en algunas de las salas de concierto más importantes de Francia y del mundo. Ha colaborado con artistas como Klaus Mäkelä, Thibaut Garcia y Alexandre Tharaud, entre otros.




