El gobierno danés respondió este miércoles al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no tiene ningún tipo de derecho preferencial sobre la explotación de materias primas en Groenlandia después de que el mandatario proclamara el comienzo de operaciones “masivas” de exploración de petróleo, gas y minerales en la isla.
Esto, de acuerdo al jefe de Estado norteamericano, en virtud de su reciente acuerdo con las autoridades danesas y groenlandesas para reforzar la cooperación militar y la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte.
“Si Estados Unidos quiere explorar el subsuelo groenlandés en busca de petróleo, gas y minerales, tendrá que hacerlo dentro del marco de la legislación groenlandesa pertinente”, contestó el Ministerio de Relaciones Exteriores danés en una respuesta por escrito a la televisión pública danesa TV2.
La cartera también afirma que el nuevo acuerdo entre Groenlandia, Dinamarca y EE.UU. “no otorga a los inversores estadounidenses derechos especiales sobre las materias primas de Groenlandia” y, por lo tanto, “no tienen derechos preferenciales sobre los inversores de otros países de la OTAN, países de la UE y socios de la OTAN”.
Horas antes, Trump anunció el próximo inicio de estas operaciones de explotación al amparo del acuerdo tripartito de septiembre: “Una exploración masiva de petróleo, gas y minerales en nuestra nueva y hermosa Groenlandia”, aseguró.
🇺🇸 “Trump says ‘MASSIVE’ oil, gas, mineral exploration to begin in Greenland.” pic.twitter.com/m7nuXEM7WG
— The White House (@WhiteHouse) October 14, 2026
El propio líder republicano afirmó tras el acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que el mismo permitirá a Washington asumir de forma permanente el control de la seguridad y de otras necesidades estratégicas de la isla ártica, que es considerada una nación constituyente del Reino de Dinamarca.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, describió la rúbrica como un nuevo punto de inflexión en la relación entre las partes.
El acuerdo mantiene formalmente la soberanía danesa sobre Groenlandia y reconoce el derecho de su población a la autodeterminación, al tiempo que contempla un refuerzo de la presencia militar estadounidense en el territorio ártico.
Esto tras meses de tensiones por las exigencias del inquilino de la Casa Blanca, que llegó a amenazar con apoderarse de la isla por la fuerza apelando a motivos de seguridad nacional.






