La crisis de los opioides está cambiando, y comprenderla exige mirar más allá del nombre de una sustancia. Según Psicología y Mente, las drogas sintéticas pueden incorporar mezclas que las personas desconocen al consumirlas. Esa incertidumbre, junto con su elevada potencia, es una parte central del riesgo actual.
A diferencia de las sustancias que dependen de cultivos, las drogas sintéticas se elaboran mediante procesos químicos. Su bajo coste de producción, la facilidad para ocultarlas y la aparición de nuevas variantes cuando otras se prohíben favorecen su expansión. El fentanilo, desarrollado originalmente como analgésico médico, es en su versión ilegal el principal responsable de las muertes por sobredosis en Estados Unidos, señala el medio.
Un caso en Columbus, Ohio, permite entender el problema. El grupo de recuperación Hope Dealer Community colabora con los CDC en un programa que recoge muestras de jeringas y pipas aportadas por personas que consumen para analizarlas en un laboratorio federal. En una de ellas se detectó, además de fentanilo, medetomidina, un sedante veterinario. Psicología y Mente recoge esta experiencia a partir de un reportaje de la BBC.
Ese reportaje sitúa las muertes por sobredosis en Estados Unidos en unas 70.000, frente a las cerca de 110.000 del máximo de 2022. Aunque la disminución es importante, los especialistas consultados advierten que no significa que la crisis haya terminado: las sustancias y las condiciones del consumo se están transformando.
La preocupación también alcanza el ámbito internacional. En 2025, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes alertó sobre la amenaza que supone para la salud pública la expansión de las drogas sintéticas ilícitas. La experiencia de análisis de muestras muestra una forma de conocer mejor qué está circulando y de hacer visibles riesgos que pueden pasar inadvertidos. Esta información es orientativa y no reemplaza la atención profesional.
Fuente: Psicología y Mente. Redacción: Positiva+ Canal.







