El principal desafío para la industria mexicana ha dejado de ser el costo de la electricidad; pues de acuerdo con Jazmín Hernández, CEO de Alles Corporativo, en exclusiva para EL UNIVERSAL, reveló que hoy en día el verdadero problema radica en garantizar el abasto, la capacidad y la calidad de la energía necesaria para poner en marcha las operaciones.
Imagine tener la planta de producción lista, la maquinaria de última generación instalada, los contratos de ventas firmados y al personal perfectamente capacitado. Sin embargo, al momento de presionar el botón de encendido, ocurre lo impensable: la fábrica no puede arrancar porque no hay suficiente energía eléctrica.
“Hace años se plantean las empresas cómo gastar menos en energía; hoy es ¿Cómo tener la capacidad y la energía suficiente y con la mejor calidad?”, de acuerdo con Jazmín, este es el drama silencioso que enfrentan hoy en día diversos directivos en México.
En el sector corporativo, el paradigma ha cambiado drásticamente: el problema principal de la industria ya no es el costo de la electricidad, sino tener la capacidad, la disponibilidad y la calidad de energía suficiente para operar.
El choque entre la velocidad del Nearshoring y la realidad energética
Con la fiebre del nearshoring, la pregunta clave de los inversionistas que buscan instalarse en los parques industriales de México ha dejado de ser "¿cuántos metros cuadrados de terreno o carreteras tienes?" para convertirse en "¿cuánta energía me puedes entregar y en cuánto tiempo?".
Para la CEO de Alles Corporativo, aquí es donde se genera un cuello de botella crítico: mientras que una nave industrial se puede construir en cuestión de meses, la infraestructura energética necesaria para abastecerla toma años en desarrollarse.
La velocidad de la demanda ha superado por completo las proyecciones gubernamentales a 5 o 10 años. Un ejemplo claro de esto es la llegada de fábricas chinas al país: proyectos que originalmente se proyectaban para construirse en dos o tres años con una demanda de 2 a 3 Megavatios (MW), terminan edificándose en apenas cuatro meses, con doble o triple piso, elevando su requerimiento a 5 MW.
Jazmín señaló que, aunque en México hay energía, el verdadero reto radica en las líneas de transmisión y distribución, cuya construcción toma años.
El millonario costo de un "parpadeo" eléctrico
“Para las industrias con procesos altamente automatizados, como la automotriz, farmacéutica, agroindustrial o aquellas que ya implementan la Inteligencia Artificial (IA), la continuidad de la energía es vital”. Jazmín explica que, en estos sectores, un simple "parpadeo" en el suministro eléctrico (no necesariamente un apagón prolongado) puede traducirse en pérdidas millonarias o multimillonarias debido a la interrupción de la producción y la generación de mermas.
Para mitigar esto, las empresas deben realizar diagnósticos precisos basados en tres variables clave antes de adquirir cualquier tecnología:
- Conocer su curva de potencia (cuánto consumen).
- Proyectar cuánta energía van a requerir en el futuro.
- Determinar el costo real que les genera un paro energético.
“Cuando se realiza una integración tecnológica adecuada (que incluye almacenamiento y sistemas de control), el retorno de inversión (ROI) se sitúa entre un año y medio y tres años y medio, con equipos que tienen una vida útil de 15 a 20 años”. Además, la CEO de Alles Corporativo mencionó que actualmente existen esquemas financieros que permiten a las empresas implementar estas soluciones sin necesidad de realizar un desembolso inicial de capital.
La solución "Lego": Parques industriales inteligentes y almacenamiento
Frente a la falta de capacidad de planificación por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en múltiples nodos de la red, para Jazmín la solución no es simplemente llenar los techos de paneles solares. Las plantas industriales no dejan de producir cuando el sol se oculta, ya que muchas operan las 24 horas del día.
La clave del éxito radica en la integración y sincronización de tecnologías a la medida:
- Paneles solares para la generación diurna.
- Sistemas de almacenamiento (baterías) que funcionan como una "caja de uso" para decidir cuándo inyectar energía, mitigar los picos de demanda en horarios punta y garantizar la calidad del flujo eléctrico.
- Sistemas de control, medición y potencia para orquestar microrredes que permitan a las empresas avanzar hacia la independencia energética sin desconectarse de la red pública.
- “Si se trabaja de manera paralela en la ingeniería y en la gestión de permisos ante las instituciones correspondientes (SENACE, Comisión Reguladora de Energía, SENER y CFE), un proyecto de esta magnitud puede estar operando en un plazo de 8 a 12 meses”. Esto contrasta con los años de incertidumbre que puede tomar esperar a que la red pública otorgue la factibilidad de conexión.
El reto del futuro: Electromovilidad e infraestructura inversa
La especialista en energías renovables manifestó que el desafío energético no se limita a las líneas de producción; la instalación de cargadores rápidos para vehículos eléctricos añade una presión sin precedentes a la red.
“El sistema eléctrico del país fue diseñado para una demanda lineal, pero los cargadores rápidos (que abastecen un auto en 15 minutos) generan picos de carga masivos”. Esto obliga a los desarrolladores a repensar la infraestructura "hacia atrás" para garantizar que la red soporte estas cargas intermitentes y severas.
¿Se puede frenar el Nearshoring en México?
“La respuesta corta es sí. Si México no acelera la preparación de su infraestructura energética desde hoy, las inversiones del nearshoring simplemente se irán a otros países en un lapso de dos años”. Jazmín señaló que al final del día, de nada sirve tener la maquinaria más avanzada y los contratos firmados si no hay "alimento" para hacer que la planta viva.
Los parques industriales que logren garantizar soluciones energéticas inteligentes y oportunas serán los que se queden con el mercado y los clientes del futuro.
¿Quién es Jazmín Hernández?
Con más de 14 años de trayectoria en el sector de la energía renovable en México, Jazmín Hernández se ha consolidado como una figura clave en la discusión energética del país. Actualmente, es CEO de Alles Corporativo, donde impulsa una visión estratégica que redefine el papel de la energía dentro de la industria.
En su discurso reciente, Hernández plantea un cambio de paradigma fundamental: la energía debe dejar de verse únicamente como un costo operativo para ser entendida como una variable estratégica de crecimiento.
Bajo esta perspectiva, su análisis pone el foco en tres pilares indispensables para el desarrollo industrial: la suficiencia de capacidad, la confiabilidad del suministro y la calidad de la energía, elementos críticos para garantizar la competitividad y expansión del sector en el México actual.
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