Juan Carlos Arroyo, director ejecutivo de Strategyk, reveló en exclusiva para EL UNIVERSAL, que México se encuentra en una posición geopolítica envidiable. Al ser vecino del mercado más grande del mundo (Estados Unidos) y en medio de las tensiones comerciales que buscan limitar la participación de China, el país se ha convertido en un imán para la recepción de inversiones.

Sin embargo, esta gran oportunidad histórica corre un grave peligro: la falta de energía y, sobre todo, la deficiente calidad de la que se recibe está frenando el crecimiento económico y ahuyentando capitales.

El costo invisible de un parpadeo: Milisegundos que cuestan millones

Juan Carlos señaló que, en el sector industrial, el tiempo no solo es dinero; es una fracción de segundo que puede definir la rentabilidad de todo un año. En una planta de manufactura, los eventos eléctricos ocurren en milisegundos y, para cuando suena la alarma o la sirena, ya es demasiado tarde.

“Un ejemplo alarmante ocurrió recientemente con una empresa lechera: un disturbio eléctrico de apenas medio segundo le costó 9 millones de pesos en pérdidas. Lo más preocupante es que muchas organizaciones no saben si el problema fue externo o si fue originado por sus propios equipos, ya que el 95% de las empresas desconoce el impacto real de una sola hora de paro”.

EL CEO de Satrategyk reveló que para industrias con procesos continuos o en cadena, como la de plásticos o textiles, un parpadeo de apenas 200 milisegundos puede detener la línea de producción y requerir horas de limpieza, reparación y reprogramación. El costo de una hora de inactividad varía según el sector:

  • Industria alimenticia: Entre 50,000 y 150,000 dólares por hora.
  • Sector automotriz: Alcanza la alarmante cifra de 2.3 millones de dólares por hora. Este último costo se ha multiplicado por ocho desde 2019 debido a la mayor integración de tecnología electrónica sensible en los equipos modernos.

Parques industriales al límite y 80 proyectos congelados

Para Juan Carlos, la falta de infraestructura eléctrica ya está cobrando factura a gran escala, ya que señaló que actualmente existen alrededor de 80 proyectos detenidos a nivel nacional por la falta de energía, concentrados principalmente en las zonas de mayor crecimiento como el Noroeste y el Bajío, que reciben inversiones de los sectores plástico, aeronáutico y automotriz.

“Hace dos años, los parques industriales tenían un nivel de saturación del 97%; hoy en día, la disponibilidad de espacio con energía garantizada ha bajado a un crítico 7% de disponibilidad, debido principalmente a que no hay energía suficiente ni con la calidad requerida. A esto se suma un dato contundente: el 91% de los parques industriales en el país presenta fallas de diversos tipos”

¿Falta de energía o un país desbalanceado?

El CEO de Strategyk mencionó que el problema de México no es necesariamente la falta de generación de energía, sino la falta de infraestructura para transportarla. “El país se encuentra eléctricamente desbalanceado: hay una gran cantidad de energía generándose en el norte que no puede ser transportada hacia el sur o a la península, donde es urgentemente requerida”.

Juan Carlos señala que esto provoca situaciones de estrés extremo en el sistema, como la ocurrida en agosto, donde el precio marginal se duplicó. “De hecho, la energía en la península puede llegar a costar hasta 10 veces más de lo que cuesta en el norte del país debido a este cuello de botella en la transmisión”.

El CEO de Strategyk señaló que preparar la operación energética para el 2030 no es un esfuerzo que deba postergarse. Foto: Hugo Salvador

La trampa de la tecnología sin estrategia: El rol de las baterías y microrredes

Ante la incertidumbre, muchas empresas cometen el error de tomar decisiones tecnológicas apresuradas. ”Deciden instalar paneles solares sin percatarse de que primero tienen problemas graves de calidad de energía o de eficiencia energética que resolver. Además, el 72% de los eventos de falla en proyectos de almacenamiento o transición energética no se deben a los equipos, sino a una mala ingeniería y a una deficiente implementación por parte de personal sin experiencia”.

Para mitigar estos riesgos, tecnologías como los sistemas de almacenamiento por baterías (BESS) y las microrredes se vuelven indispensables:

Ahorro en horario punta: Una batería administrada de forma inteligente puede reducir entre un 30% y un 40% el valor de la factura eléctrica. El horario punta representa solo el 6% del consumo en kilowatts-hora, pero equivale al 40% del costo total debido a las penalizaciones de la CFE.

  • Respaldo inmediato: Las baterías funcionan como un respaldo ante apagones, entrando en acción mucho más rápido que un generador de diésel tradicional (el cual tarda entre 10 segundos y 10 minutos en arrancar).
  • Evitar penalizaciones por demanda: Si una empresa está por superar los límites de su demanda contratada con CFE, las baterías inyectan energía de soporte para evitar multas y sobrecargas en los transformadores.

Hacia el estándar de "Parques Energéticamente Habilitados"

Juan Carlos mencionó que, para solucionar esta crisis de raíz, se está trabajando en el desarrollo de un estándar de parque energéticamente habilitado. Dicho modelo busca alinear a reguladores, tecnólogos, inversionistas y empresas para garantizar dos factores críticos que hoy escasean: suficiencia de energía y continuidad en el servicio.

En un entorno donde un solo corte de energía puede acabar financieramente con una empresa que opera con márgenes de utilidad estrechos (de entre el 5% y el 6%), contar con una estrategia energética robusta ya no es un lujo, sino una condición indispensable para sobrevivir en la era del nearshoring.

El peligro oculto que frena al nearshoring: ¿Por qué las empresas pierden millones sin saberlo?

“El auge industrial promete un crecimiento sin precedentes, pero existe una realidad incómoda que muchas empresas ignoran. Mientras la atención suele centrarse únicamente en los apagones visibles, un enemigo silencioso en la red eléctrica está mermando la vida útil de la maquinaria y elevando los costos de operación”.

Es por ello que, para el CEO de Strategyk en medio de este escenario, el fenómeno del nearshoring enfrenta un momento decisivo frente a la capacidad de la infraestructura eléctrica.

“La realidad es que, tras un avance inicial, el proceso se ha ralentizado y se encuentra actualmente en un estado de standby, a la espera de ver qué soluciones prácticas se pueden resolver en el sector.”

Sin embargo, Juan Carlos mencionó que a pesar de esta pausa, se ha abierto una ventana de oportunidad crucial de año y medio (18 meses). Las empresas que tomen acción inmediata en este periodo obtendrán una ventaja competitiva enorme:

  • Mayor competitividad en el mercado.
  • Certidumbre en el tema de los costos energéticos.
  • Aseguramiento de la continuidad operativa al garantizar la infraestructura necesaria dentro de sus instalaciones.
El fenómeno del nearshoring enfrenta un momento decisivo frente a la capacidad de la infraestructura eléctrica. Foto: Magnific

¿Cómo preparar la operación energética de tu empresa rumbo al 2030? Las 5 acciones prioritarias para el éxito

Juan Carlos afirma que el horizonte del año 2030 plantea desafíos sin precedentes para el sector empresarial. Ante un entorno en constante evolución, la pregunta clave que toda organización debe hacerse hoy es: ¿qué acciones se deben tomar de inmediato para preparar la operación energética del futuro?

“Para responder a esto, se definen cinco acciones prioritarias y estratégicas que permitirán a las empresas anticiparse, asegurar su continuidad y optimizar sus recursos de manera inteligente”.

Conocer el punto de partida: la importancia de medir con precisión

El primer paso para trazar cualquier estrategia hacia el 2030 consiste en saber exactamente dónde se está parado. Esto implica medir con absoluta precisión cómo se utiliza la energía en toda la operación de la empresa, utilizando para ello datos reales y medibles. Sin un diagnóstico claro y basado en métricas tangibles, es imposible diseñar soluciones eficientes.

Identificar los procesos críticos y el costo de la inactividad

No todas las áreas de una empresa consumen energía de la misma manera ni tienen el mismo impacto en el negocio. Por ello, la segunda prioridad es definir con claridad qué áreas son esenciales para garantizar la continuidad del negocio. Asimismo, es fundamental calcular con precisión cuánto costaría una interrupción en dichos procesos críticos, permitiendo blindar la operación ante posibles fallos.

Alinear la energía con los planes de crecimiento futuro

La infraestructura energética debe crecer al mismo ritmo que las ambiciones de la empresa. La tercera acción clave consiste en revisar minuciosamente los planes de expansión de la organización. Esto incluye evaluar la implementación de nuevas líneas de producción, la electrificación de procesos, la automatización y la demanda de los centros de datos.

Definir la solución adecuada y personalizada

No existe una fórmula única para todas las organizaciones. Las empresas deben analizar detenidamente si la combinación de eficiencia, generación, almacenamiento, calidad de energía y digitalización que están considerando es la correcta de acuerdo con su estrategia particular. Encontrar este equilibrio óptimo es lo que garantizará la viabilidad del proyecto a largo plazo.

Diseñar una hoja de ruta para inversiones inteligentes

La última acción prioritaria consiste en diseñar una hoja de ruta estructurada que permita establecer un plan de inversiones claro y ordenado. El objetivo principal de esta planificación es evitar la toma de decisiones aisladas que, a la larga, terminen limitando la arquitectura tecnológica y operativa del futuro.

El CEO de Strategyk menciona que preparar la operación energética para el 2030 no es un esfuerzo que deba postergarse. Aquellas empresas que comiencen hoy a medir, identificar, alinear y planificar bajo estos pilares serán las que lideren el mercado en la próxima década.

Juan Carlos afirma que el horizonte del año 2030 plantea desafíos sin precedentes para el sector empresarial. Foto: Magnific

¿Quién es Juan Carlos Arroyo?

Es director ejecutivo de Strategyk, quien en sus recientes intervenciones públicas, ha redefinido la transición energética, planteándola no solo como una agenda de sostenibilidad, sino como una decisión estratégica de competitividad y rentabilidad financiera.

Su visión directiva destaca por impulsar la ejecución de proyectos con resultados medibles, advirtiendo sobre el alto costo empresarial que implica retrasar la toma de decisiones en materia energética.

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