Si lo primero que haces al levantarte es preparar café, quizá te interese cambiar el orden. Una popular regla propuesta por Andrew Huberman, neurocientífico y divulgador, recomienda esperar unos 90 minutos antes de tomar la primera taza para aprovechar mejor el despertar natural del cuerpo.
La idea se ha hecho viral entre quienes buscan mantener la energía durante el día y evitar el típico bajón de la tarde. Pero ¿realmente esperar 90-120 minutos marca la diferencia o estamos ante un consejo que todavía no tiene suficiente respaldo científico?
¿Qué pasa en tu cuerpo cuando te despiertas?
Al despertar, tu cuerpo empieza a activar sus propios mecanismos para ponerte en alerta. Uno de ellos es el cortisol awakening response (CAR): un aumento natural del cortisol que ocurre durante los primeros minutos después de levantarte y forma parte de la transición del sueño a la vigilia.
En otras palabras, tu cuerpo ya tiene un mecanismo natural para ayudarte a despejarte por la mañana. El cortisol participa en ese proceso y contribuye a preparar el organismo para comenzar el día. Por eso, la propuesta de Huberman plantea dejar que esta respuesta ocurra antes de recurrir a la cafeína.
Aquí entra la regla de los 90 minutos. La idea es esperar un poco antes del primer café y dejar que el organismo avance por sí mismo hacia un estado de alerta. Después, la cafeína puede aportar un estímulo adicional cuando ya ha pasado parte de ese proceso natural.
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¿Puede evitar el bajón de la tarde?
Esta es la parte que más dudas genera. Mientras estamos despiertos, nuestro cuerpo produce adenosina, una sustancia que está relacionada con la sensación de sueño y cansancio. A medida que pasa el día, esa sensación puede hacerse más evidente.
La cafeína actúa sobre este sistema y bloquea temporalmente los receptores de adenosina, haciendo que nos sintamos más despiertos. Pero cuando el efecto del café disminuye, el cansancio puede volver a notarse con más fuerza.
La teoría de los 90 minutos plantea que retrasar el primer café podría hacer que su efecto llegue más tarde y acompañe mejor la energía durante el día. Sin embargo, no hay estudios que hayan demostrado que esperar exactamente 90 minutos evite el bajón de la tarde.
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Cómo probar la regla de los 90 minutos
Si quieres comprobar si te funciona, puedes incorporarla poco a poco:
- Al despertar: toma agua, busca luz natural y muévete un poco. Una caminata corta o unos estiramientos pueden formar parte de tu rutina matutina.
- Espera entre 60 y 90 minutos: aprovecha ese tiempo para desayunar, meditar, ducharte o comenzar tus primeras tareas del día. No necesitas estar pendiente del reloj.
- Toma tu primer café: espera entre 60 y 120 minutos después de despertar para beber tu taza de café y ajusta el momento según cómo te siente la cafeína.
- Observa tu energía: durante varios días, fíjate en cómo te sientes por la mañana y por la tarde. También presta atención a tu sueño nocturno.
¿Hay que esperar exactamente 90 minutos?
No. Los 90 minutos no son una cifra mágica ni marcan el momento exacto en que el cuerpo está listo para tomar café. Puedes esperar entre 60 y 120 minutos y adaptar ese tiempo a tu rutina y a cómo te sienta la cafeína.
Si madrugas mucho, probar con 30 o 60 minutos también puede tener sentido. Y si tomas café apenas despiertas y te sientes bien, no tienes por qué cambiar tu rutina.
La forma más sencilla de comprobarlo es probar durante unos días. Así que si te llama la atención, retrasa un poco tu primera taza de café y observa qué pasa con tu energía a lo largo de la tarde.
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